Donar

Otramérica es posible gracias a tu aporte solidario

El tema Idle No More

Las naciones indígenas de Canadá toman las calles

miércoles 16 de enero de 2013 No se trata de un Occupy, ni de indignados. Canadá se ha visto sorprendida por la irrupción de un movimiento plural, originario y vibrante: Idle No More (No más inacción). Los pueblos originarios reclaman su soberanía territorial y política y lo están haciendo en las calles.

Imagen del corte del puente internacional entre Canadá y EEUU el 5 de enero.

Imagen del corte del puente internacional entre Canadá y EEUU el 5 de enero. Fred Chartrand / Tje Canadian Press

“Lo que queremos es ser libres: libres de gobernarnos como nos parezca, libres de gozar de nuestras identidades, culturas, lenguas y tradiciones”

Por Equipo Otramérica / Varias fuentes

El año 2012 terminó con un nacimiento en Canadá. Al mismo tiempo que Theresa Spence, la jefa de la nación Attawapiskat, comenzaba una huelga de hambre en contra de la política de asimilación del primer ministro, Stephen Harper, el movimiento Idle No More (No más inacción), que agrupa a pueblos de las Primeras Naciones, los Inuit y los Metis, comenzaba a asomar la cabeza. En enero, ya era imparable.

Activistas cortaron el puente internacional que une Canadá con Estados Unidos, cerca de Cornwall Ontario el 5 de enero; el día 13 hubo acciones de Idle No More en diversos puntos de Canadá y se contagió a Estados Unidos, como la concentración en Madison (Wisconsin). Hoy, 16 de enero, hay un llamado a la acción en todo el territorio canadiense con marchas y concentraciones.De hecho, ya se han registrado cortes de calles en el centro de Otawa y están previstas manifestaciones en el Ambassador Bridge, que une el estado de Ontario (Canadá), desde Windsor, con Míchigan (Estados Unidos), en las cataratas del Niágara, o frente al consulado británico en Toronto, entre otras.

A pesar de que algunos medios de comunicación han querido insinuar un plan violento por parte del movimiento, algunas de las personas que ejercen como portavoces, así como en un comunicado en su sitio oficial en Facebook, Idle No More ha insistido en el carácter pacífico y masivo de sus acciones: “Idle No More tiene la responsabilidad de resistir las políticas actuales del Gobierno en forma pacífica y respetuosa. Se puede hacer. Se puede hacer sin agresión o violencia. Este es un momento energético, emocionante y transformador. Este movimiento se ha guiado por los ancianos espirituales, por sueños, visiones y por los valores fundamentales de nuestros pueblos. Estamos aquí para asegurar que la tierra, las aguas, el aire y las criaturas y, de hecho, cada uno de nosotros, volvamos al equilibrio y dejemos de perjudicar los unos a los otros y a la madre tierra”.

Pamela D. Palmater, abogada del Pueblo Mi’kmaw, y miembro de la comunidad Eel River Band First Nation en la provincia de New Brunswick, publicaba en estos días un emocionante artículo en el que, como parte de Idle No More, resumía así los anhelos del movimiento: “Lo que queremos es ser libres: libres de gobernarnos como nos parezca, libres de gozar de nuestras identidades, culturas, lenguas y tradiciones”. 

Además, explicaba asó la génesis: “El movimiento Idle No More forma parte de un movimiento indígena más amplio que se viene gestando desde hace años. Militantes indígenas en todo el país han estado observando la situación política y legislativa en Canadá tanto a nivel federal como provincial, y coordinando esfuerzos para compartir esta información con miembros y dirigentes de las comunidades indígenas en relación a cualquier tipo de posible amenaza. Hicimos notar una clara agenda de asimilación que emergió dentro del gobierno conservador y comenzamos a planificar cómo abordar este asunto si el Primer Ministro Stephen Harper insistía en la implementación de este plan. Harper logró imponer a fuerza de intimidación su plan de asimilación en la agenda del tema ‘Pueblos Originarios’ sin casi ningún chillido de oposición a nivel político”.

Según describe Palmater, Idle No More ha sido liderado en un principio por mujeres y se distancia de la influencia política y corporativa. De hecho, Idle No More fue el título de un discurso de las activistas indígenas Nina Wilson, Sheelah Mclean, Sylvia McAdam and Jessica Gordon, que fue pronunciado en un mitin en la ciudad de Saskatoon en contra de las leyes 38 y C-45, que suponen la limitación sin precedentes de los derechos indígenas sobre sus territorios y sus aguas frente a las empresas que explotan los recursos forestales, hidráulicos, mineros y de hidrocarburos (petróleo y gas). Aunque el proyecto de Harper para asimilar a los pueblos originarios incluye un paquete de 14 proyectos de ley que fueron redactados y aprobados sin el consentimiento de los mismos.

El antropólogo de la Universidad de Montreal Pierre Beaucage explica que ya “dos asociaciones indígenas de Alberta (principal provincia petrolífera del país) acaban de iniciar, ante la Corte federal, demandas legales contra las dos leyes, que consideran anticonstitucionales, por negar la consulta previa y violar sus derechos territoriales insertados en la Constitución canadiense de 1982. Por los mismos motivos, en Colombia Británica, otro grupo indígena ataca en los tribunales el Acuerdo sobre Promoción y Protección de las Inversiones Extranjeras (APIE) que el Gobierno canadiense acaba de firmar con China”.

La intención de Idle No More es forzar negociaciones con el Gobierno de Canadá de forma horizontal, “de nación a nación”; aunque parece que la actitud del Gobierno conservador occidental de ese país no facilita esa posibilidad.

Beaucage compara lo que está ocurriendo con los pueblos indígenas de Canadá con lo acontecido en 2011 con los estudiantes de ese país. “El ‘invierno indígena’ actual recuerda mucho a la ‘primavera de los arces’ (printemps d’érable) de Québec del 2011: lo que fue al principio una huelga estudiantil contra una subida de las matrículas desembocó en un amplio movimiento social que acabó por derrocar un gobierno corrupto que mandaba a su antojo en la provincia desde nueve años. Como los estudiantes, los indígenas son una minoría en Canadá, pero se ven muy determinados y están ganando apoyos cada día más amplios. ¿Podrá este movimiento generar una ola de fondo capaz de poner en jaque al gobierno más reaccionario que Canadá haya conocido en medio siglo? Esta parte de la historia queda por escribir”.

Ir arriba

¿Qué puedes hacer en Otramérica?

×