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El tema PUEBLOS ORIGINARIOS

Muerte por ‘desarrollo’ (en el Día de la Salud)

viernes 07 de octubre de 2011 El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud y Survival Internacional ha aprovechado para hacer sonar las alarmas. El ‘desarrollo’ occidental mata a los indígenas. Conoce cómo y de qué se enferman los pueblos indígenas.

“Los pueblos indígenas padecen graves problemas de salud cuando se les aleja de su tierra, se les impide poner en práctica sus tradiciones y se sustituye drásticamente su dieta”

Por Equipo Otramérica

El 6 de octubre los funcionarios de la alcaldía de David, en Panamá, cumplieron una orden sinsentido. Desalojaron a un grupo de 15 indígenas Ngäbe Buglé, básicamente mujeres, de un predio anexo al hospital regional Rafael Hernández. Allá, estos indígenas habían instalado un campamento precario para poder estar cerca de sus familiares hospitalizados. En la Comarca Ngäbe Buglé no hay atención médica especializada y la ciudad de David está lejos y es costosa. El ejemplo se repite en otros puntos de América Latina.

La salud de los pueblos indígenas se deteriora y la atención médica ni es adecuada ni es accesible. En un completo informe sobre la Salud indígena en todo el planeta, la organización Survival Internacional destaca que, en la mayoría de los casos, “el separarse de sus tierras comporta casi siempre un aumento de las enfermedades. En general, las situaciones más devastadoras de contacto parecen verse asociadas con la usurpación de tierras”. La pérdida de las tierras -territorio para los pueblos indígenas supone el cambio radical de la dieta, la destrucción de las redes de solidaridad, la imposibilidad de acceder a los productos naturales de sanación, la pérdida del patrimonio cientifico de los pueblos indígenas...

 

“Nosotros no somos pobres o primitivos. Los yanomami somos muy ricos. Ricos en nuestra cultura, nuestra lengua y nuestra tierra. Nosotros no necesitamos dinero o posesiones. Lo que nosotros necesitamos es respeto”. Davi Kopenawa Yanomami, Brasil 1995

Según Survival Internacional, hay una relación directa entre la enfermedad y la muerte y la pérdida del territorio y por tanto de la forma de vida tradicional que los pueblos indígenas practican en ellos: “Relaciones sociales fuertes, sistemas políticos estables, altos niveles de apoyo y confianza, y creencias religiosas o espirituales factores que pueden hacer que un grupo se precipite desde una vida independiente y sana”.

Las consecuencias son devastadoras, como señala el informe Gobal Health Watch de 2005: “Los pueblos indígenas, a menudo, registran altos niveles de enfermedades mentales que se manifiestan como alcoholismo, abuso de sustancias, depresión y suicidio. Esos problemas aparecen tras la desintegración social causada por la modernización y la destrucción de sus estructuras autoritarias y de su toma de decisiones autónoma”.

 

Suicidio indígena

El informe recoge casos específicos, como el de los guaraníes Mbyá, en Iguazú (actual Argentina), donde la desnutrición infantil afecta al 60% de los niños y niñas; o los guaraníes Kaiowá, del Matto Grosso brasileño, dónde entre 1986 y el año 2000 se suicidaron 320 personas. En Guatemala, los menores indígenas “tienen el doble de probabilidades de padecer desnutrición crónica y crecimiento atrofiado que sus vecinos no indígenas”. De hecho, en ese país, según denunció Unicef en 2009, el 80% de las niñas y niños indígenas sufren algún grado de desnutrición.

En general, se destaca como el contacto con los blancos siempre es letal. Desde que Cristóbal Colón llegara a las costas americanas ha perecido el 90% de las y los indígenas. Pero aún hoy, la tasa de moratlidad infantil entre los indígenas latinoamericanos es un 70% mayor que la de los no indígenas. 

“Los modelos de atención de la salud deben tener en cuenta el concepto indígena de salud, y preservar y fortalecer los sistemas de salud indígenas como estrategia para aumentar el acceso y la cobertura de la atención de la salud” Foro Cuestiones Indígenas / ONU

La situación no es mejor en Estados Unidos, donde las personas de los pueblos originarios tienen 770% más de probabilidades que el resto de los habitantes de morir de alcoholismo, un 650% de tuberculosis, un 420% de diabetes y un 50% de una neumonía o una simple gripe.

Y, una vez más, todo tiene relación con la falta de autonomía y el irrespeto al derecho de autodeterminación. “En muchos países los pueblos indígenas se han convertido en una minoría con poca influencia sobre las políticas que afectan a sus vidas. Sus tierras pueden destinarse ‘por interés nacional’ a presas, minas, proyectos de conservacionismo, y otros planes que prometen ‘desarrollo’ pero dejan marginados a los verdaderos dueños de la tierra. Carentes de una voz potente en  los procesos políticos y sin ver reconocidos  sus derechos inalienables de propiedad de sus tierras, puede ser difícil -si no imposible- para las comunidades indígenas influir en dichos proyectos y proteger su independencia”, resalta el informe íntegro.

 

Salud adecuada, salud indígena

Cuando los indígenas tratan de acceder a los servicios de salud de los estados se encuentran con varios problemas: la distancia, los costos directos o indirectos (medicamentos), el idioma o la falta de médicos indígenas que conserven los conocimientos científicos de sus pueblos. Cuando son los indígenas los que articulan la respuesta sanitaria las cosas mejoran (como ocurrió con la experiencia Urihi de los Yanomami en Brasil, donde redujeron la mortalidad en un 50%).

El Informe sobre Estado de los Pueblos Indígenas en el mundo del Foro Permanente para Cuestiones Indígenas de la ONU destaca que “son altos los porcentajes de suicidio y encarcelamiento. Estos problemas se acentúan más en las zonas urbanas, donde los pueblos indígenas están apartados de sus comunidades y culturas, y pocas veces son plenamente aceptados como miembros de la sociedad dominante en pie de igualdad”.  El trabajo, de principios de 2010, también denuncia que “los pueblos indígenas tienen una salud mucho más precaria, tienen más probabilidades de quedar discapacitados y de que su calidad de vida disminuya y, en última instancia,  de morir más jóvenes que los demás pueblos. La diferencia en años en la esperanza de vida entre los pueblos indígenas y los demás pueblos es la siguiente: Guatemala, 13; Panamá, 10; México, 6; Canadá, 17”. El Foro destaca que en esta situación de exclusión también hay grados y el peor es para las mujeres: “Las mujeres indígenas experimentan estos problemas de salud con especial intensidad, ya que se ven afectadas en forma desproporcionada por los desastres naturales y los conflictos armados, y con frecuencia se les niega el acceso a la educación, la tierra, la propiedad y otros recursos económicos”.

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