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El tema México

Muxhes, el tercer sexo

miércoles 30 de marzo de 2011 Éste es un paseo por el México real, una mirada personal sobre, y dentro, de Juchitán y la especial condición social de las mujeres de la sociedad zapoteca, donde la homosexualidad tiene su particular forma de convivir.

Texto y fotos de uno de los periodistas de viajes que más se mueve: Paco Nadal.

Por Paco Nadal

Juchitán es una olvidada población en el estado de Oaxaca, al sur de México, a la que hasta a muchos mexicanos les costaría situar en el mapa.

En contraste con el escaparate hedonista y cosmopolita de Los Cabos, Juchitán es el México real, el de verdad. El México donde un taco cuesta 4 pesos, los altoparlantes desgranan por la calle los titulares tremendistas de los periódicos del día, en los mercados huele a quesillo, a chiliancho, a carne sudorosa y a marquesotes y en las cantinas hombres de rostro curtido y mirada austera beben cerveza Indio o Victoria tan helada que el primer trago hace daño. El México que a mi me gusta. En el que me siento cómodo.

Pese a ser una ciudad calurosa en extremo y en la que el único turista soy yo, a Juchitán se le han dedicado varios estudios antropológicos, algunas decenas de reportajes y unos cuantos documentales (uno de ellos, multipremiado) por la especial condición social de las mujeres en la sociedad zapoteca, la cultura dominante en este istmo de Tehuantepec.

Durante mucho tiempo se habló del matriarcado juchiteca, una sociedad donde las mujeres ejercía de cabezas visibles de la familia y del grupo, algo sorprendente en general, pero más aún si pensamos que ocurría en un país tan machista como México.

En realidad no se puede hablar de un matriarcado en el sentido estricto de la palabra. Todos aquí saben que el cabeza de familia es el hombre, y es él quien toma las decisiones últimas.

Pero sí es cierto que las mujeres juchitecas gozan de una posición social en el grupo mucho más fuerte que en otras culturas indígenas mesoamericanas y que tienen independencia económica, en cuanto son ellas las encargadas de la actividad comercial de la familia, y una alta capacidad de decisión en muchas facetas de la vida familiar y colectiva. Esto atrajo hasta Juchitán a antropólogos de medio mundo.

Tienen también un carácter de mil demonios. Basta intentar hacerles una foto en el mercado para saber cómo se las gastan. Aunque en el fondo, es solo una manera de defensa preventiva. Al segundo día de deambular por el mercado de Juchitán, algunas mujeres vestidas a lo Frida Khalo (en realidad Frida Khalo se vestía como ellas) ya me saludan con familiaridad. Una anciana que teje guirnaldas de guiechachi en un lateral del zócalo me lanza una sonrisa: ?Buenos días, güero, ¿otra vez por aquí? ¿qué va a llevar?

Una especial relación con la homosexualidad

Pero la verdadera particularidad de Juchitán son las muxhes y la especial relación de la sociedad zapoteca con la homosexualidad. Las muxhes, como en zapoteco se llama a los homosexuales, gozan de un estatus de aceptación en la sociedad zapoteca sin parangón en otras culturas de éste y otros continentes.

La cultura zapoteca, la mayoritaria en este itsmo de Tehuantepec, no solo acepta la homosexualidad, sino que le otorga un papel y una posición social dentro del grupo mucho más relevante e importante que en cualquier otro lugar de Latinoamérica. Y todo esto en un país reconocidamente machista como México.

Las (o los) muxhes están integradas en el tejido social y económico, suelen dedicarse a trabajos como estilismo, bordado, meseras en cantinas o venta en el mercado y son las encargadas de cuidar a los padres cuando los otros hijos e hijas ya se han casado. Algunos estudiosos lo han llamado el "tercer sexo".

Durante los días en Juchitán conocí a varios muxhes. Cotorreé con ellos/ellas, salí de parranda por las cantinas con ellos/ellas, me hice fotos con ellos/ellas y bebí cerveza hasta límites insospechados (en esta ciudad se bebe cerveza como si el mundo se fuera a acabar mañana; dicen que es la de mayor consumo por habitante de México, pero tan entregado estaba yo a bebérmela que no tuve tiempo ni ganas de confirmar el dato).

Todo el mundo en Juchitán me dice que lo mejor está por venir. Que en mayo empiezan las velas, las fiestas juchitecas, una especie de verbenas populares a las que está invitado todo el mundo, con desfile de carretas adornadas, baile y mucha cerveza (¡no podía ser de otra forma!).

La única obligación es que el que quiera asistir tiene que traer un cartón de chelitas (cervezas). No hay barrio, gremio, asociación, club o grupo de amigos que no celebre su vela. Y así claro, se les junta una con otra y en esta ciudad no se para desde mayo hasta la Navidad. La más famosa de todas es la Vela de las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro, la asociación de muxhes más antigua y poderosa. Es el penúltimo sábado de noviembre.

Felina, líder de las Intrépidas

Felina (nacida Ángel) es una de la líderes de las Intrépidas. Regenta una peluquería unisex cerca del Zócalo de Juchitán. Quedo con ella en su local para entrevistarla:

¿Por qué hay muxhes en Juchitán y no en otras partes del país? No hay más, es el mismo porcentaje, pero gracias a la libertad que tenemos aquí no tenemos que escondernos, somos mas visibles. Yo puedo andar en este Estado, puedo entrar a cualquier lado y no me estoy escondiendo detrás de una camisa y un pantalón. El que es hombre es hombre, la que es mujer es mujer y el que es muxhe es muxhe. Si, podríamos decir que es un tercer sexo.

¿Es cierto que las madres pueden fomentar que un hijo sea muxhe porque le cuidará mejor al final de sus días?No, no creo. Si un hijo nace muxhe las mamas lo aceptan, pero de ahí a llegar a decir ?yo quiero que este hijo sea muxhe?, no. Además no se puede. Otra cosa es los papas, por el machismo de México, alguno ha intentado matar a su hijo cuando se enteró de que era muxhe...

¿Y por que dices que no sois gays?A diferencia de otras partes, nuestras relaciones son con un hombre heterosexual. No nos acostamos con otro muxhe. Eso pasa en Oaxaca. Aquí no funciona, nuestras parejas son hombres. En Oaxaca son gays, para nosotros son maricones. Anteriormente aquí la virginidad era muy importante, si no eras virgen te regresaban a tu casa. Anteriormente la mujer tenía que llegar virgen al matrimonio, su novio era de besos, no podía tocar más de donde debe. Por ese motivo las muxhes tuvieron su auge en aquellos tiempos. Se organizaban en la noche alguna esquina de un parque o en algún lugar donde sabían que el hombre tenía que pasar después de ir a ver a su novia y el hombre tenia dos opciones, masturbarse o tener relaciones con las muxhes. Por ahí empezaba.

¿Y que opinan las mujeres juchitecas de que su marido o su novio vaya con una muxhe? Todo era muy escondido, algunas tenían problemas pero la mayoría hacían que no les importaba, socialmente no era una infidelidad. Si el hombre se iba con otra mujer si era infidelidad. Pero si iba con una muxhe, no era infiel. Era más hombre aún.

A los hombres que tienen a una muxhe como querida se les llama mayates en Juchitán. El mayate chulea al muxhe, es ella la que paga todos los gastos, la cerveza, las borracheras, los caprichos. Ella está enamorada de él; el se aprovecha de la situación. Los muxhes son muy laboriosos, casi todos (o casi todas, ni la misma Felina se aclara si debemos hablar en masculino o en femenino) tienen trabajos bien remunerados, pequeñas empresas, forman parte del tejido productivo de la comunidad. Se han dado casos de muxhes que han pagado la boda de su mayate y hasta los estudios de sus hijos. Su esposa, la mayoría de las veces, sabe... pero calla.

Mística, la coquetería de miss Universo

Voy a ver también a la Mística, otra de las muxhes más famosas y extrovertidas de Juchitán. Mística regenta un kiosco de ropa en el mercado de la plaza. Vende faldas rabonas de gasa lisa, las más populares, que solo cuestan 100 pesos. Y enaguas de olán de medio fiesta; y huipis bordados de terciopelo negro.

Cuando Mística nació sus padres lo bautizaron como José Antonio, "pero yo sabía que era muxhe desde el año 1", me dice. Tiene la cara redonda y la coquetería de miss Universo. Una raya de ojos de color rojo escarlata destaca sobre su tez morena. Dice que está triste porque hace mes y medio que rompió con su "marido". Le robó 36 gramos de oro y se largó. "No tengo pena, tengo a mi mamá y mi familia". Pero el otro la ronda para que le perdone. "Quien lo va a matar si lo pilla es mi mama", confiesa. Su "marido" (más bien su mayate), se casó y tiene hijos.

Esta es parte de su historia: "Mi papá era un mayate cabrón, tenía muxhes como queridas. Pero cuando se enteró que su hijo era "hija", casi me mata. Me dió muy mala infancia. Porque sabía lo que me iban a hacer a mi luego los mayates. Cómo no lo iba a saber, ¡si él lo llevaba haciendo toda su vida!. Yo le dije: 'Y a mi que más me da. Si a mi me gusta!"

La Mística es todo un personaje. Y un carácter. Fue junto con otras muxhes al Festival de Cine de Moreliacuando se presentó el documental que la cineasta mexicana Alejandra Islas hizo sobre las muxhes (Muxhes: Auténticas, intrépidas y buscadoras de peligro ). Estaba allí también Tommy Lee Jones, que se quedó prendado de la Mística vestida de juchiteca. Lee Jones quiso hacerse una foto con ella, pero Mística dijo que no, que era muy feo. "Ja, ja, debe de ser la única persona del mundo que ha rechazado una foto con Tommy Lee Jones", me dice Kika, otra muxhe.

EL párroco de Juchitán

Las muxhes son en general muy católicas y en sus fiestas (las Velas) siempre hay una misa. ¿Qué piensa la iglesia de esto?. Me voy a ver al padre Pancho, el párroco de Juchitán. Charlo con él en un banco de cemento frente a la pequeña y coqueta iglesia de San Vicente. La tarde está cayendo. El aire fresco y perfumado del crepúsculo se mezcla con el vocerío de los niños que juegan en la plaza contigua.

Esto es lo que me cuenta: "La homosexualidad es parte del hombre, ya sea femenina o masculina, para mi es eso, es parte de la naturaleza también. La respuesta de la iglesia es: también ellos son mis hermanos. Especialmente la iglesia que ha tomado más al hombre en serio. Se habla de la nueva teología, de la teología de la liberación, nuevas formas de entender cómo Dios se relaciona con nosotros en la teología. Por supuesto que me identifico con esa nueva teología, aunque también participo de la iglesia oficial, soy sacerdote. Pero me gusta cuando se respeta al hombre. Para Cristo, el hombre es el importante, para la Biblia el hombre es el importante, ni siquiera Dios me atrevería a decir".

"Vivimos en Mesoamérica, que tiene una gran riqueza cultural a través de su historia y hay un gran respeto a la persona. A veces se puede llegar a maximizar a las culturas, yo no las maximizo, porque también hay machismo, pero en estas culturas (la zapoteca, la náhuatl, la maya) hay una mayor aceptación a las personas y a cada quien se le da el lugar que le corresponde. No se pregunta si es gay o lesbiana, sino que le dan su lugar en la sociedad. También te voy a decir que no hay una aceptación total, yo lo veo, que siempre se les señala. Pero si se acepta a la persona.

No todos losmuxhes visten de mujer ni el escenario que se pinta a veces sobre la tolerancia hacia este tercer sexo en Juchitán (México) es tan idílico como parece.

De chelitas con Ángel, 'La Teca'

Hay muxhes que visten como hombres, como Ángel, "La Teca", o Enrique, "Kika". Voy con Ángel a beber chelitas (cervezas) a una cantina.Los muxhes son bebedores, son procaces, son muy festeros. No hay fiesta en Juchitán (y hay muchas al mes) en la que no estén envueltos media docena de ellos/ellas. Ángel bebe cerveza como un cosaco y dispara la lengua como un áspid.

"Los putos somos muy promiscuos. Somos el descanso de los hombres de Juchitán porque irse con una vieja cuesta una lana. Los putos para eso estamos. Somos el descanso de la juventud durante su etapa de crecimiento sexual. Y somos felices así, somos adictos al sexo. Vemos quien tiene la verga más grande, quien es más guapo y si me prefiere a mi, pues soy feliz".

Ángel tiene 54 años, parece un músico cubano y para las fotos dice que se ha puesto lo "más muxhe" que ha encontrado, porque él siempre viste de hombre: un sombrero panamá y unos tacones altos y negros. Pasamos por un abarrote y me presenta al dueño: "Mira es Vicente, el puto más lindo de por aquí". Le encanta llamarse a si mismo puto, loca, maricón...

Enrique-Kika, catálogo de golpes

Enrique-Kika viste también de hombre ("ligo más con lo masculino que andando de mujer"). Es estilista. Tiene una mirada suave y una sonrisa pícara. Sin embargo me cuenta que acaba de salir de una experiencia muy fea:

"Tuve un mayate que era muy agresivo, ahora es casado, pero a mi me estuvo protegiendo por dos años, era como mi seguridad, me acompañaba y yo era solo para él, porque era muy posesivo. 'Te voy a partir tu madre, cabrón', me decía si me veía con otro. Pero a mi me encantaba, decía, ¡guuuaauu, le intereso!, me engañaba a mi mismo. Al final me dio una paliza, me rompió los dientes y la nariz y varias costillas, me operaron y estuve una semana en el hospital, me dejó como si me hubiera pasado un trailer de 18 llantas".

Y es que detrás de cada uno de ellos hay un catálogo de golpes y horrores. Frenado en general por las madres, que siempre protegieron a los hijos muxhes de unos padres irascibles. Dicen los que ignoran lo que pasa aquí que en Juchitán existe un matriarcado. No es cierto. Existen unas mujeres con fuerte identidad e independencia porque en el reparto de tareas según las costumbres zapotecas son ellas las que gestiona el comercio y las ventas en el mercado, y son ellas las que manejan esos dineros. Eso les ha otorgado un espacio de libertad, incluida la de proteger al hijo muxhe y darle un sitio en la familia. El hombre trabaja en el campo o en la mar. Pero la última decisión siempre es la de él.

Hoy cuidan a esas madres y padres ancianos y se defienden solos/as. El nombre de su asociación lo dice todo: Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro.

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