Donar

Otramérica es posible gracias a tu aporte solidario

El tema Amnistía Internacional

No hay suma cero en el desarrollo: salen perdiendo los pueblos indígenas

sábado 20 de agosto de 2011 Indígenas toba qom en Argentina bloquean una carretera en protesta por un megaproyecto en sus tierras ancestrales, la respuesta es su dispersión violenta por la polícía, que tambien quema sus casas. En América el paradigma desarrollista y extraccionista se ha convertido en el común denominador y fuerza motriz de esos atropellos.

“El desarrollo económico no puede entenderse como un juego de suma cero, en el que es necesario sacrificar los derechos de los pueblos indígenas (...) esa concepción socavaría el principio de universalidad".

Por Pilar Chato

Poblaciones desplazas, violencia contra las mujeres, amenazas, intimidación, e incluso asesinato de líderes, conflictos sociales, vulneración de los derechos humanos, violación de acuerdos internacionales. Es la radiografía de una realidad cada vez más extendida en América Latina, que no es patrimonio de gobiernos de uno u otro color, centro de las voces que claman contra el sordo desarrollo motor de estos atropellos. Una de las últimas voces es la de Amnistía Internacional. La organización, con motivo del Día Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, ha hecho público un informe en el que relata los casos documentados de varios países del continente americano, de sus pueblos indígenas bajo amenaza.

En ese informe alerta de “la falsa y peligrosa dicotomía” entre desarrollo y derechos de los pueblos indígenas habitual en el continente. De  una creencia “basada en la falaz premisa de que los proyectos de la industria extractiva o de otro tipo, que multiplican la riqueza y son, por tanto, favorables a los intereses nacionales, no deben verse obstruidos por los pueblos indígenas, que son sólo una pequeña parte de la población. En consecuencia, cuando las comunidades indígenas se organizan para pedir que se respeten sus derechos, el Estado y otros agentes las acusan de bloquear el crecimiento de todo el país”

Este tipo de respuesta, denuncia AI, tiene unas consecuencias demoledoras sobre los derechos humanos de los pueblos indígenas de la región con a aprobación de leyes y la puesta en marcha de proyectos que no respetan el derecho de los pueblos originarios a ser consultados, a dar su consentimiento libre, previo e informado.

Amnistía Internacional está convencida de que si los Estados se hubieran ceñido a su obligación de celebrar consultas antes de ejecutar esos proyectos, hubiera sido posible evitar  violaciones de derechos humanos, conflictos sociales y, en ocasiones, incluso enfrentamientos violentos entre los pueblos indígenas y las fuerzas de seguridad.

A todo ello se une que muchos de los líderes indígenas de esas comunidades se enfrentan a procesos penales desproporcionados –véase el caso de los mapuches chilenos juzgados por el Código Militar­-. En estos conflictos, apunta el informe de AI, se involucran actores tanto estatales como no estatales y son estos últimos los que, precisamente, están interesados en las tierras indígenas para dedicarlas a iniciativas privadas. Se trata de una arraigada actitud discriminatoria hacia los pueblos originarios de América y de rechazo a su forma de ser y de ver el mundo que los estados democráticos han heredado de la historia y no han sabido neutralizar.

Amnistía Internacional considera que “el desarrollo económico no puede entenderse como un juego de suma cero, en el que es necesario sacrificar los derechos de los pueblos indígenas, puesto que esa concepción socavaría el principio de universalidad de los derechos. Las normas de derechos humanos garantizan el derecho de los pueblos indígenas a participar sin discriminación en las decisiones que afectan a sus vidas y a sus territorios”.

Por todo ello, AI insta a los líderes de la región a emprender acciones firmes y urgentes para cumplir su obligación de defender y proteger los derechos de los pueblos indígenas. Y entre ellas, leyes que garanticen su derecho a consulta; abstenerse de autorizar cualquier proyecto, concesión o explotación sin una consulta adecuada y sin someterse a las normas internacionales; tomar medidas urgentes para resolver las disputas existentes sobre la tierra y abstenerse de desalojar a los pueblos indígenas mientras estas no se hayan resuelto; garantizar la seguridad de los líderes que defienden los derechos de sus pueblos y proteger a las mujeres indígenas de la violencia.

El informe recoge los casos de la las comunidades Quilmes, los toba qom y los indígenas de pilagá en Argentina; la situación provocada por la presa de Belo Monte en el río Xingú, en la Amazonía y las comunidades guaraníes del Matogrso en Brasil; los mapuches procesados en Chile por participar en protestas y los indígenas Rapa Nui de la Isla de Pascua, junto a la persistente vulneración de derechos humanos de la población indígena, afrodescendiente y campesina de Colombia.

En el informe también hay espacio para Canadá y el persistente empobrecimiento de sus indígenas; la lucha del pueblo Kichwa de Sarayaku en Ecuador ( Ver Sarayaku defiende su dignidad ante la CIDH);  las masacres  en el triangulo de Ixil en Guatemala, junto a la agresiones a las comunidades mayas man y sipakapense por la mina de oro Marlin; y los conflictos en México por la hidroeléctrica de Parota. En Panamá también son las hidroeléctricas: Chan 75 en Bocas del Toro desplaza a cientos de familias ngäbe pese a las alertas de Naciones Unidas (Ver El 'progreso' que inunda las comunidades indígenas) y en Paraguay los indígenas enxet llevan años obligadas a residir en viviendas temporales al borde de la carretera porque sus tierras ancestrales han pasado a manos privadas. En Perú, sus grupos indígenas están inmersos en una campaña para que se reconozca por ley su derecho al consentimiento libre, previo e informado y las familias de los activistas que perdieron la vida en 2009 en Bagua siguen pidiendo verdad, justicia y reparación (Ver Declaración de Huancayo). Mientras, en Estados Unidos los índices de violencia sexual perpetrada contra las mujeres indígenas de Alaska y del resto del país han alcanzado proporciones de epidemia.

Ir arriba

No hay suma cero en el desarrollo: salen perdiendo los pueblos indígenas

×

¿Qué puedes hacer en Otramérica?

×