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El tema Resistencias

Pelo bueno, pelo malo: racismo y resistencia

lunes 21 de mayo de 2012 El Día de las Trenzas en Panamá, que se desarrolla este lunes 21 de mayo, ha puesto sobre la mesa la discusión sobre el racismo. Los peinados de los afrodescendientes no son un capricho, sino la huella de la historia, una cartografía de la resistencia en las cabezas de la diáspora.

Obra fotográfica del nigeriano Okhai Ojeikere sobre los peinados afro.

Obra fotográfica del nigeriano Okhai Ojeikere sobre los peinados afro.

Por Equipo Otramérica

En República Dominicana hay una expresión que evidencia las huellas del racismo vivo: pelo bueno, pelo malo (no te pierdas los videos relacionados). El bueno, obviamente, es el liso; el malo, el rizado. Y es que ya en los mercados esclavistas de las Américas las mujeres y hombres africanos más negros y con el pelo más rizado cotizaban a la baja. Siglos después, el estigma perdura.

En Panamá, el Día de las Trenzas se ha convocado ante la prohibición a una niña de ir con trenzas afro a la escuela pública… ¿Qué significan estos peinados?

La socióloga colombiana Lina María Vargas se encontró con Leocadia Mosquera, mujer afro chocoana con el relato oral de sus antepasados vivo aún en la memoria. En su trabajo Poética del Peinado Afrocolombiano explica con detalle como, en tiempos de la esclavitud, las mujeres africanas utilizaban los peinados como auténticas rutas de huida. El cimarronaje comenzaba en la frente de niñas y mujeres y concluía en la nuca, en la selva donde la libertad tomaba forma de resistencia.

“Si el terreno era muy pantanoso, las tropas [trenzas] se tejían como surcos”, explica Leocadia. Y así con los moños o con cualquiera de las formas del peinado. Lo que fue mapa sobre el cuero cabelludo después se convirtió en papel en blanco para el relato de lo cotidiano, de hecho, en algunos palenques al peinado le llaman el “sucedido”. Los trabajos en las minas o los sufrimientos en las plantaciones tomaban forma de peinado y el momento de hacerlo, como ahora, era el espacio para socializar y compartir historias. “Mientras se trenza se tejen historias”; historias clave para celebrar también edades significativas: el primer año del bebé, los 15 años de las niñas, la emancipación de los varones en la adolescencia.

Hoy en día, las mujeres aún encuentran en el tiempo del peinado el tiempo del relato, de la socialización. La historia ha perpetuado en todo caso el peinado afro como “mecanismo de resistencia”, explica Vargas. Si antes era contra la esclavitud ahora lo es contra “la estética hegemónica”.

Se pueden distinguir hoy en día dos corrientes principales: la afronorteamericana, más relacionada con estrellas de la música o del deporte; y la afrocaribeñas, a la que también ha alimentado de forma cuasi ritual el movimiento rastafari (los dreadlocks imitando el pelo del rey etiope Haile Selassie). 

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