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Columnas de opinión Panamá

La defensa de los guna de la comarca Wargandí

martes 25 de febrero de 2014 Esta es una de las tres comarcas gunas en Panamá y única en la provincia de Darién. El acceso a sus tierras es por la vía fluvial. Hace un mes, un medio dio a conocer las declaraciones desafortunadas del director del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT), Frank Abrego, quien aseguró que unos cien indígenas gunas de Wargandi habían agredido a familias residentes en “Arnati”.

Por Marcos A. Gandásegui Jr.

Es importante reproducir un artículo de Anelio Merry López, que me enviara Arysteides Turpana, sobre la agresión permanente de la cual es victima el pueblo indigna Guna en Arnatí, comarca de Wargandí. Esta es una de las tres comarcas gunas en Panamá y única en la provincia de Darién. El acceso a sus tierras es por la vía fluvial. Hace un mes, un medio dio a conocer las declaraciones desafortunadas del director del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT), Frank Abrego, quien aseguró que unos cien indígenas gunas de Wargandi habían agredido a familias residentes en “Arnati”.
Los medios no se dignaron en buscar la otra versión. Siempre hay que conocer las dos versiones cuando surge un pleito, más todavía en los medios. La verdad sobre el incidente quedó en el olvido. Veamos el otro lado de la historia.
El pueblo guna de Wargandi, que vive en esa área desde el siglo XVII, lleva tres largos años denunciando el robo del muy cotizado árbol de cocobolo, propiedad colectiva de la comarca. Los responsables de estas sustracciones son los wagas (los colonos de Asnadi). El sagla Mauricio ha acudido en varias oportunidades a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) para solicitar la intervención de la institución que vela por los recursos naturales. Esta institución debe evitar que se siga sacando maderas de cocobolo por parte de los colonos. Los gunas han sido muy tolerantes y en reiteradas ocasiones han conversado con los colonos para pedirles que no sigan robando los recursos de la comarca. No obstante, los colonos han hecho caso omiso. En la actualidad, en vez de incursionar en tierras guna de día han optado robar de noche. 
Hay 50 familias colonas en territorio Wargandi de forma ilegal. Desde hace tiempo se espera que las autoridades nacionales competentes procedan a su desalojo, pero hasta el momento el problema persiste y continúa el robo descarado del árbol de cocobolo.
Hace varios meses la comunidad guna de Mordi, en la comarca de Wargandi, decidió organizarse y crearon puestos de control con 10 hombres cada uno para vigilar que no se siga robando el cocobolo, pero los colonos optaron por actuar de noche, utilizando caballos como medio de transporte. El 10 de enero de este año, siendo las 4:00 de la tarde, aproximadamente, uno de los puestos de control sorprendió, como quien dice, con la masa en la mano, a los colonos que ya estaban sacando el cocobolo y les reclamaron que la madera preciosa era propiedad del pueblo guna y que no podían sacarlo. Los colonos aceptaron el reclamo en ese momento. 
De acuerdo con los vigilantes, los colonos dejaron el cocobolo donde le habían indicado. Pero, sin imaginar lo que iba ocurrir, como ladrón que entra de noche, los mismos volvieron y sacaron el cocobolo a pesar del llamado que les habían hecho los guardianes de la comunidad.
Cuando se dieron cuenta de las acciones de los colonos ya era tarde. Los guardianes guna decidieron seguir sus rastros y los encontraron en el río Asnadi, precisamente con el material robado, el valioso cocobolo. El grupo volvió con la información a la comunidad sobre lo que había ocurrido.
El sagla Mauricio Castaño, cuenta que ya cansado, frustrado de acudir una y otra vez a las instituciones públicas que tienen que ver con esto, después de tres años sin respuesta, tolerando, llamando la atención, incluso, a los propios colonos sin que le hagan caso, decidió junto a su pueblo tomar acciones. El 14 de noviembre del año pasado, el sagla Mauricio fue testigo de cómo un grupo de los mismos colonos cargaban su cocobolo en tres piraguas llenos. Confiando, llamó personalmente a la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) de Darién para reportar en el momento preciso que estaba ocurriendo el robo de sus árboles. A pesar del informe a las autoridades, nadie actuó. Otro hecho anterior, había quedado en la lista de frustraciones e impotencia de la población guna y su dirigencia cuando, junto al cacique Osvaldo Alvarado, en la misma instalación de la ANAM, en Meddedi (Metetí), robaron el cocobolo decomisado por parte de la institución oficial, donde estaba depositada la madera. Varios días después le dijeron que el cocobolo había sido robado. 
No era el único caso de desaparición de cocobolo en manos de la ANAM. Según un 
reporte del diario La Prensa del 18 de noviembre de 2013, “…en mayo de ese año, un contenedor con cocobolo desapareció en el puerto fluvial de Manzanillo, a pesar de que ya había sido incautado por la ANAM. En un hecho confuso con la Autoridad Nacional de Aduanas (que todavía no se investiga a fondo) el vagón desapareció y las autoridades presumen que ya está en (algún país de) Oriente”. En este caso se implicaron a funcionarios de ANAM y políticos. A pesar de ello, la dirigencia de Mordi, comarca de Wargandi, siguió confiando en las instituciones acudiendo y esperando que les resuelvan su problema con respecto al robo constante de árboles de cocobolo y asimismo de la invasión de sus tierras por parte de los colonos.

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