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Columnas de opinión SEMÁNTICA POSIBLE

T de toxoplasma

miércoles 20 de julio de 2011 ¿Cuánta de nuestra historia está escrita por bacterias, gusanos y parásitos? Mir se hace esta pregunta y nos genera una mayor sobre el papel del toxoplasma en nuestro desarrollo. No te pierdas esta entrada del diccionario de la Semántica Posible.

Por Mir Rodríguez

Toxoplasma: del griego antiguo toxon (τόξον, arco) y plasma (πλάσμα, moldeado): “moldeado en forma de arco”. Relacionado: toxikon (τοξικόν), “veneno para las flechas”.  

El toxoplasma es un ser muy pequeño, de una sola célula, que se encuentra en todos los países del mundo y que vive dentro de distintos tipos de animales, pero cuyo objetivo en la vida es meterse en un gato.
Una gran cantidad de la humanidad vive con toxoplasmosis, aunque el porcentaje de gente infectada cambia bastante de un pueblo al otro. En algunas islas de Kuna Yala (Panamá), no se encontró ni una persona ni ningún gato enfermo. En Brasil, aproximadamente el 72% de la población está infectada.  
En los humanos, el Toxoplasma gondii vive en la sangre, o dentro de las células del cerebro, los músculos, del ojo y de varios otros órganos. La gente usualmente se contagia por comer carne cruda o poco cocinada o por entrar en contacto con las heces de un gato infectado. Ahora bien, excepto si contraes toxoplasmosis durante el embarazo y lo pasas al feto, el sistema inmunológico es eficaz en mantenerlo a raya. La gran mayoría de la gente no manifiesta síntomas y vive con el parásito toda su vida sin darse cuenta. Los humanos somos un callejón sin salida para el toxoplasma porque la enfermedad no la podemos contagiar (a menos que alguien nos comiese).
Las ratas y ratones, en cambio, son parte importante de la estrategia de vida del toxoplasma. Cuando una rata resulta infectada, el toxoplasma se va a los tejidos de su cerebrito y entonces ocurre algo extraño: la rata con toxoplasmosis empieza a aumentar su nivel de actividad, demuestra mayor curiosidad y, además, mientras sus compañeras sanas huyen, ella empieza a sentirse atraída por los olores de los gatos. Esto hace más probable que tarde o temprano un gato se la coma, quedando de esa manera contagiado el gato. Esto es bueno para el parásito, porque los gatos, grandes y chicos, son los únicos animales donde toxoplasma puede reproducirse sexualmente y completar su ciclo, salir por las heces y contagiar a otros animales.
Si este pequeño protozoario es capaz de manipular el cerebro de un mamífero como la rata, ¿qué estará pasando con los humanos infectados? Todo indica que la toxoplasmosis ha estado jugando con nuestra conducta también. Se han detectado sutiles cambios en la personalidad de la gente con toxoplasmosis. Se ha hallado también que las personas con esquizofrenia tienen mayores índices de infección. Y hay más: la toxoplasmosis aumenta la probabilidad que una persona tenga accidentes de tránsito, y también parece que hace que las madres tengan más niños que niñas.  

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Este autor lleva dos semanas pensando, desde que se enteró de todo lo que aparece aquí y más, en cuáles son las lecciones que tocan aprender de la relación entre toxoplasma y gente. Lo que pasa con los humanos no son más que los “efectos secundarios” de la infección porque, en realidad, a toxoplasma no le sirve de nada infectarnos a nosotros. Uno piensa en los pobres gatos también, porque acariciarlos, jugar con ellos y dormir a su lado no hace nada, pero el parásito les ha dado mala fama.
Uno se pregunta, ¿qué consecuencia tendrá el vivir apiñados en ciudades llenas de ratas y gatos? Pues parece que no hay grandes diferencias entre ciudad y campo, donde los animales de corral también contraen al bicho y lo pasan a las personas a través de su carne. ¿Será entonces que la toxoplasmosis nos ha estado acompañando desde que inventamos la agricultura?  
La toxoplasmosis es un tema de moda para los científicos. Un investigador estadounidense dice haber encontrado correlaciones entre prevalencia de toxoplasma y neuroticismo y, por ende, las dimensiones culturales de poblaciones humanas. ¿Cuánta de nuestra historia está escrita por bacterias, gusanos y parásitos?
De esto último hay muchos ejemplos: la hambruna en Irlanda causada en el siglo 19 por el hongo Phytophthora infestans, que destruyó las plantaciones de papa y provocó millones de muertos y otros tantos millones de emigrantes. O el papel jugado por los virus y bacterias en el genocidio de los indígenas americanos tras la llegada de los europeos.  

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