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Acoso a los Wounaan en el Darién de Panamá

martes 03 de abril de 2012 Los choques entre colonos y pueblos originarios en el Darién panameño no son nuevos, pero la escalada se ha teñido de sangre. El pasado 30 de marzo, hombres armados mataron al líder wounaan Aquilo Opúa. En el choque murió el operador de un tractor y hay otros 3 indígenas heridos. Las autoridades no han hecho nada para que se cumpla la ley y el vaso está punto de rebosar.

Por Paco Gómez Nadal

 

Los Wounaan comparten con los Embera la Comarca definida en la Ley 22 del 8 de noviembre de 1983 (438 mil hectáreas) y, desde 2008, tienen el derecho a definir tierras comunitarias adicionales (Ley 72 de 2008). Sin embargo, el Gobierno de Panamá ha hecho poco por hacer respetar los límites comarcales y nada para definir las tierras colectivas.

Darién, la región en la que habitan los Embera y los Wounaan (unos 9.000), es de una riqueza natural incalculable. La construcción de la carretera que une la ciudad de Panamá con Yaviza, última cabecera de la provincia de Darién, ha intensificado el acoso de colonos individuales y empresas extractivas a las tierras de los pueblos originarios de la zona (los Embera, los Wounaan y los Kuna). Son habituales los enfrentamientos por la invasión ilegal de los colonos, pero  desde 2011 se ha dado una escalada de violencia en las áreas Wounaan, especialmente en Río Hondo y Río Platanares.

Precisamente ahí fue donde los Wounaan se dirigieron el pasado viernes 30 de marzo, a una zona en la que los taladores ilegales llevaban meses sacando una madera preciosa (el cocobolo) y donde, según la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), se había controlado el fenómeno. Cuando el líder de Río Hondo Aquilo Opúa llegó con algunos de sus vecinos al área encontraron un tractor trabajando y había hombres armados custodiándolo. El enfrentamiento terminó con Opúa y el operador del tractor muertos y otros tres indígenas heridos de bala.

Este nuevo suceso ocurre tras las numerosas advertencias que han hecho las autoridades tradicionales. La última, el pasado 7 de febrero, cuando se declararon en “desobediencia civil” en un comunicado firmado por el Congreso General Embera Wounaan de la Comarca, el Congreso de las Tierras Colectivas, así como el Congreso Nacional Wounaan y el Congreso Embera de Alto Bayano. En el texto, las autoridades originarias se quejaban de que “el Gobierno, a través de las entidades públicas competentes, no está cumpliendo con sus funciones constitucionales y legales para atender y resolver los conflictos territoriales que por muchos años han sido denunciados por los pueblos indígenas. Estas deficiencias administrativas y de procedimientos están fomentando la invasión de tierras y territorios en detrimento de los derechos de los pueblos indígenas”.

Pero, antes, en 2011, la Coordinadora Nacional de los Pueblos Indígenas de Panamá (Conapip) prendía las alarmas. “Sentimos una gran preocupación de que se sigan vulnerando estos derechos dentro de  nuestros territorios y que estén privando de libertad e imputándoles delitos a los miembros de las Comarcas y Territorio indígenas por el solo hecho de defender sus derechos, tal es el caso de dirigentes Wounaan del Congreso Nacional Wounaan que han sido procesado penalmente y estuvieron detenidos en la cárcel pública de la Joya. (…) También denunciamos y rechazamos la apertura de un proceso penal en la Fiscalía de Circuito de Darién a las autoridades de la Comarca  Embera por el solo hecho de defender sus derechos, al igual existe apertura de procesos penales a los dirigentes del Congreso de Tierras Colectivas Embera y Wounaan”.

Mientras, la violencia no ha cesado. Este 17 de febrero se registraron enfrentamientos entre los taladores y los indígenas del área. El 12 de enero de este año, en Río Hondo, un wounaan perdía una pierda después de ser tiroteado por colonos. Antes, el 26 de agosto de 2011, se registraron 4 heridos en Sambú.

La lista es larga y no ha llamado la atención de las autoridades nacionales ya que la capacidad de presión de los Wounaan o de los Embera no es tan fuerte como la de otros pueblos originarios del país, como los Ngäbe. Y no lo es porque son los pueblos más pequeños en cantidad de personas y los que están más aislados.

Darién, sin embargo, sí es muy codiciado por diversos actores. Colonos individuales que llegan desde otras zonas del país para practicar la ganadería, taladores de maderas preciosas, paramilitares de origen colombiano que han ido acumulando tierras cerca de Metetí (un asunto denunciado por líderes locales pero silenciado en Panamá), guerrilleros del país vecino que utilizan las tierras de Darién como zona de descanso, entrenamiento y  avituallamiento…

Y en medio están las comunidades indígenas. Varias han sufrido el acoso de guerrilla y del militarizado Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) y hay se registra una situación de inseguridad alimentaria y falta de acceso a los servicios de salud en la Comarca con uno de los peores Índice de Desarrollo Humano del país. La situación de los pueblos Embera y Wounaan en Panamá es crítica. 

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