Donar

Otramérica es posible gracias a tu aporte solidario

radar OLLANTA HUMALA

Presidente a pesar de la élite limeña

domingo 12 de junio de 2011 El triunfo de Ollanta Humala en Perú (Piruw) supone el éxito de las regiones andinas sobre la rancia élite limeña; el voto popular en un país cuya economía crece al 8% empujada por multinacionales que mantienen una guerra solapada con las comunidades locales. Carlos Noriega nos describe el Perú que recibe Ollanta.

Los analistas políticos coinciden en decir que si el presidente electo cede a las presiones empresariales y de la derecha al momento de nombrar su gabinete, quedaría debilitado para gobernar.

Por Carlos Noriega

Con la elección de Ollanta Humala como presidente, el Perú se suma a los gobiernos progresistas de América del Sur, que son mayoría en la región. Cuando el próximo presidente peruano asuma el 28 de julio, solamente quedarán los gobiernos conservadores de Chile y Colombia al margen de la ola progresista que domina la política sudamericana. Humala, de 48 años, es el primer presidente peruano de izquierda elegido en las urnas. El único antecedente histórico de un gobierno progresista es el régimen militar reformista del fallecido general Juan Velasco Alvarado, que llegó al poder con un golpe de Estado en 1968 y fue derrocado en 1975. Humala, comandante retirado del ejército, se ha declarado un simpatizante del general Velasco.

Apoyado por un frente de centroizquierda, Ollanta Humala derrotó a la derechista Keiko Fujimori, hija del encarcelado ex dictador Alberto Fujimori, condenado a 25 años por crímenes de lesa humanidad y corrupción. En el ballotage del domingo 5 de junio, Humala obtuvo 51,5 por ciento. En la segunda vuelta su candidatura fue respaldada por sectores de centroderecha, encabezados por el ex presidente Alejandro Toledo (2001-2006), y por la casi totalidad de la intelectualidad del país, incluyendo a liberales de derecha como el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. Toledo y Vargas Llosa llamaron a votar por Humala para impedir el retorno al poder del autoritarismo representado por la hija del ex dictador Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000. Keiko Fujimori tuvo el apoyo de los empresarios, de la derecha y de la mayor parte de los medios de comunicación.   

El triunfo de Humala no solamente fue la victoria de la izquierda sobre la derecha más recalcitrante, sino también de las fuerzas democráticas sobre el intento de restaurar un proyecto autoritario y, en una situación inédita, del interior del país sobre la capital. Por primera vez, el interior elige a un presidente en contra de la decisión de Lima, la capital. Keiko Fujimori ganó en Lima, que concentra el 35 por ciento de la población del país,  con cerca del 60 por ciento de los votos, pero Humala consolidó su victoria con el apoyo del interior, especialmente de las empobrecidas zonas andinas. En regiones andinas como Cusco y Puno, el candidato progresista bordeó el 80 por ciento de los votos. En el balance final, Humala ganó en 19 regiones del país y Fujimori lo hizo solamente en cinco, incluyendo Lima.  

Las elecciones han polarizado al país. Para bajarle el tono a ese enfrentamiento, el presidente electo se ha estrenado hablando de concertación y proponiendo un gobierno de unidad nacional.  Un primer reto de Humala es construir la mayoría que le permita gobernar. Su gobierno tendrá una bancada de 47 parlamentarios en el Congreso unicameral de 130 bancas. Ya ha adelantado un acercamiento con el partido del ex presidente Toledo, que lo apoyó en la segunda vuelta, que tiene 21 congresistas y le daría la mayoría que necesita.

 

El ‘frente empresarial’

Apenas difundidas las primeras proyecciones extraoficiales al cierre de las mesas electorales, que le daban el triunfo a Humala, comenzaron las presiones desde el empresariado y la derecha, y sus voceros mediáticos, exigiéndole al nuevo presidente que nombre un ministro de Economía “que le dé confianza a los mercados”, eufemismo utilizado para decir que el modelo neoliberal no sea tocado. El lunes 6, al día siguiente de las elecciones, la Bolsa de Valores de Lima se desplomó, en lo que ha sido interpretado como una operación para torcerle el brazo al presidente electo y lograr el nombramiento en las carteras claves del manejo económico de personas cercanas a los intereses empresariales.

Humala no cedió a la presión. Respondió que se tomará su tiempo para nombrar a sus ministros, pero envió un mensaje tranquilizador a los empresarios: aseguró que mantendrá una economía abierta de mercado, descartó de plano posibles nacionalizaciones de empresas, anunció que promoverá las inversiones privadas y precisó que los cambios que hará en la política económica estarán orientados a mejorar los programas sociales. Para poder incrementar la inversión en los programas sociales buscará aumentar la recaudación fiscal subiendo los impuestos a las empresas mineras, que desde hace varios año disfrutan de grandes sobreganancias por el alto precio internacional de los minerales. 

Dos días después de su triunfo, y cuando la Bolsa se comenzaba a recuperar, Humala recibió a los jerarcas del empresariado. Los empresarios salieron de la reunión declarándose satisfechos con lo que el presidente electo les dijo sobre sus planes económicos. Aunque el frente empresarial pareció tranquilizarse, sigue siendo un flanco complicado para Humala. Los primeros conflictos con el empresariado podrían llegar cuando se aumenten los impuestos a las grandes empresas mineras, lo que sería una de las primeras medidas del nuevo gobierno. Otro elemento de conflicto en este terreno es el anuncio de Humala de suspender la exportación de gas, explotado por un consorcio transnacional, para dedicarlo al consumo interno.  

 

Obligado a negociar

Los analistas políticos coinciden en decir que si el presidente electo cede a las presiones empresariales y de la derecha al momento de nombrar su gabinete, quedaría debilitado para gobernar. Humala tuvo en primera vuelta 31,7 por ciento de respaldo y no tiene mayoría en el Congreso, lo que lo obliga a concertar y negociar, pero, señalan los analistas, en esa búsqueda de consensos Humala debe dejar en claro que el ganador de las elecciones ha sido él y negociar desde la posición de que es él quien pone los criterios centrales del plan de gobierno.

El nuevo presidente peruano se encontrará con una economía que crece a niveles superiores al 8 por ciento anual, y que tiene un crecimiento sostenido hace casi una década, pero que no redistribuye los beneficios de ese éxito económico. Las utilidades de las empresas han crecido a un ritmo muy superior a los salarios. Los indicadores de desarrollo social están en rojo: 35 por ciento de pobreza, 12 por ciento de extrema pobreza, 23 por ciento de desnutrición infantil. El Perú está entre los países de América Latina con los mejores índices de crecimiento económico, pero a la vez está entre los que menos invierte en temas como educación, salud y programas sociales.

Convertir el crecimiento económico en desarrollo social es el mayor reto de Humala. Para eso debe mejorar la inversión social y aplicar programas de redistribución, pero sin detener el crecimiento económico. Crecimiento económico con inclusión social es la propuesta central de Humala. Eso es lo que ha ofrecido en la campaña y las expectativas de la población seguramente se harán sentir rápido.

 

Territorio de confictos

Humala recibirá una herencia de alta conflictividad social, con más de 250 conflictos sociales en el país, la mayor parte entre comunidades campesinas e indígenas con empresas mineras y petroleras que operan en sus territorios, contaminando sus tierras y sin dejarles mayores beneficios económicos. El presidente electo ha asegurado que recurrirá al diálogo para solucionar estos conflictos y que respetará el derecho de consulta  a las comunidades indígenas antes de aprobar un proyecto de extracción de recursos naturales en sus tierras.

Cuando se ha referido a su propuesta de crecimiento económico con inclusión social, Humala ha puesto como modelo al Brasil de Lula y Dilma Rousseff. Aunque ha reconocido que el Perú y Brasil no son iguales, ha señalado que Brasil es un modelo exitoso de redistribución y reducción de la pobreza con un manejo económico responsable. Y eso es, ha anunciado, lo que él se propone hacer.

Humala ha reiterado sus simpatías con Lula y con el Partido de los Trabajadores de Brasil, y su relación con este país será una prioridad de la política exterior de su gobierno. El próximo presidente peruano ha señalado que Brasil será un socio estratégico del Perú.

Además de la relación privilegiada con Brasil, la prioridad de su política exterior será el apoyo a la integración latinoamericana, especialmente entre los países de América del Sur. A menos de una semana de su elección, Humala inició una gira por todos los países sudamericanos para reforzar su mensaje de respaldo al proceso de unidad regional. No por casualidad esta gira comenzó en Brasil.

Fortalecer la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Comunidad Andina –que integran Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú- también está en la lista de prioridades de la política exterior del próximo presidente peruano, lo que contrasta con el poco interés que el actual gobierno de Alan García le puso a estos acuerdos de integración regional.

Aunque esta fue su segunda candidatura a la presidencia, Ollanta Humala es un personaje relativamente nuevo en la política peruana. Apareció en el escenario político el año 2006, cuando al frente del recién fundado Partido Nacionalista se lanzó a la presidencia y ganó la primera vuelta con un discurso de cambio del modelo económico neoliberal y mejora de la redistribución de la riqueza, pero en el ballotage perdió ante el actual presidente Alan García. Su cercanía con el presidente venezolano Hugo Chávez, un personaje muy impopular en el Perú, fue clave en su derrota. El Humala de 2011 se ha distanciado de Chávez y se ha acercado a Lula. Y aunque mantiene sus propuestas de redistribución de la riqueza del país, ha moderado su discurso crítico al modelo neoliberal.

Ollanta Humala iniciará su gobierno con una alta expectativa de los sectores populares y con la desconfianza de los grandes grupos de poder económico.

 

Ir arriba

¿Qué puedes hacer en Otramérica?

×