El Blog de la Ruta

Guatemala, laboratorio de las políticas del terror

Miércoles 02 de noviembre de 2011 - El Frente Nacional de Lucha de Guatemala es una de las organizaciones de mayor trascendencia en el país. Con 1 millón de afiliados y 200 mil familias en resistencia contra los cobros ilegales que aplican las trasnacionales energéticas, se ha ganado un respeto internacional. Su secretario general ve así el nuevo escenario que enfrentarán a partir del 6 de noviembre, cuando se escoja presidente en Guatemala.

Por Víctor Alejandro Mojica Páez

Luis Alberto Lara, Secretario General del Frente Nacional de Lucha (FNL) tiene muy claro que el futuro de Guatemala será de resistencia. Las dos opciones políticas que se disputan la Presidencia están muy distanciadas de la realidad social del país y no tendrán otra vía que seguir enfrentando en las calles las políticas discriminatorias para que este país supere los enormes desafiós económicos, políticos y sociales que aquejan a sus ciudadanos.

¿Cómo es la situación de Guatemala en este momento?
Guatemala está atravesando una de sus peores crisis dentro del proceso de transición de la guerra a la paz (1996) y a la democracia. Cuando hablo que estamos en su peor crisis es porque el Estado en sí está pasando por momentos muy duros, en lo económico, lo político, a lo social, a lo ambiental.  Es una crisis integral. Desde el punto de vista político la democracia participativa ha sido limitada, producto de varias acciones, entre ellas el terror. Guatemala ha sido un laboratorio permanente de las políticas del terror para mantener silenciadas a las comunidades a través de violencia, a través de crimenes, de asesinatos.

¿Cúando empieza la agudización de esta crisis?
Creo que hace unos 10 años se viene agudizando cada día más. Producto, desde luego, de varias crisis a nivel mundial. No es una crisis casual, es producto del concierto de las naciones, cuando profundizan el modelo neoliberal. Aquí tiene sus componentes propios. Tenemos enormes problemas para garantizar la salud, la educación o la seguridad social al tener un Estado desfinanciado. Esto es producto, primero, de los Tratados de Libre Comercio, de los acuerdos de asociación con países tan débiles como el nuestro. Los derechos fundamentales de la población han sido violentados directamente, al tener estados desfinanciados y, además, una clase política irresponsable, que no logra consensos para articular una propuesta sobre políticas de mejor distribución de la riqueza y políticas fiscales progresistas, donde paguen más lo que más tienen.
Pero todo lo están trasladando a la clase trabajadora y los más pobres. En los últimos cuatro años de este gobierno, nos han asesinado a 50 dirigentes del Frente Nacional de Lucha (hombres y mujeres). Este es un elemento importante que hay que analizarlo dentro del supuesto proceso democrático. Aquí, cuando aparece el liderazgo comunitario, el liderazgo sindical, el liderazgo campesino, tratan de limitar ese liderazgo para preservar el status quo. Son perversos porque no permiten que se de una democracia real, funcional y participativa para construir un país distinto. Hay que revisar el modelo porque está caducado y definir que país realmente queremos.

¿Qué ha pasado con estos asesinatos?
Reina la impunidad. Casi todos los asesinatos quedan en la impunidad. Solo en uno se dieron algunas detenciones. En el caso de Víctor Gálvez que se dio en la frontera con México, en donde está vinculado el narcotráfico, pero también están vinculadas las trasnacionales. En el caso de Víctor Gálvez, su asesinato se da en una lucha popular resistiendo los abusos que estaba cometiendo Union Fenosa aquí en Guatemala y sus aliados. Están cobrando a los campesinos cosas ilegales, además fuera del alcance económico de la misma gente. Al final, la alternativa es o compran el cuaderno y la libra de frijol o pagan la luz.
Eso provocó el asesinato de este compañero y muchos más. En la región quien estaba generando energía era el narcotráfico para vendérsela a Union Fenosa y al final la gente de este narcótrafico salió vinculado a los asesinatos. Todo está en investigaciones. No es nada comparado con toda la violencia generada en contra del movimiento popular.

¿Es la violencia la causa o el efecto de los problemas en Guatemala?

Dentro de nuestro análisis creemos que hay problemas más de fondo. La violencia es un efecto, el problema de nosotros va más allá. Nuestros grandes problemas son la pobreza y la pobreza extrema. La falta de oportunidades, la democracia al servicio solo de unos, una democracia limitada. Además secuestrada por un grupo que cuando siente que va a perder sus intereses utiliza varios mecanismos para mantener el status quo y no permitirle a la población los resultados que debiera de tener una democracia participativa.

Se avecina un proceso electoral bastante complejo para los guatemaltecos.  ¿Cúal es su opinión sobre las elecciones del domingo?
No encontramos propuestas en los dos candidatos que resuelvan la problemática, porque hay una agenda olvidada. Los políticos trasladan a la opinión pública lo que los sectores de poder quieren escuchar y no trasladan realmente las causas de nuestros problemas. Para nosotros la violencia se erradicaría si pudieramos apoyar el empleo, la educación y la salud. Esas cosas son olvidadas, no se habla de esas propuestas. Pero nosotros lo que estamos haciendo es un llamando al voto responsable, que la gente no se deje ir por las aparentes propuestas que al final no van a resolver mayor cosa.

¿Qué sería un voto responsable para el Frenta Nacional de Lucha?

El voto responsable sería analizar de fondo las propuestas de los dos candidatos y si no encuentran un camino para nuestros conflictos, entonces será la gente la que tome las decisiones. Que nosotros no impongamos. La gente tiene la capacidad y la autoridad para tomar las decisiones más convenientes.

¿Hay quienes consideran que el panorama se va a poner más díficil despúes de esta elección?

Efectivamente. Nosotros hicimos una propuesta a los dos agendas de los partidos políticos y pudimos conocer sus planes y encontramos, por ejemplo, que en el tema económico se quiere seguir manteniendo el modelo neoliberal, cosa que se debe revisar para definir un nuevo modelo. Este modelo ya fracasó y fracasó tanto aquí como en los países desarrollados, como Estados Unidos y la propia Europa. Desde luego, ni la clase trabajadora de Estados Unidos ni de Europa tienen la culpa, ni los pobres, los que tienen la culpa son todos esos organismos internacionales que les cayeron a esos países para desangrarlos y exterminarlos. Creo que amerita un debate internacional y local para ir construyendo una alternativa, y hay alternativa.

Y cómo sindicato... ¿cúal es la perspectiva en Guatemala?
Es realmente serio. En Guatemala se sigue atacando la libertad sindical. No se respeta la negociación colectiva y el trabajo digno ha sido tirado por la ventada del olvido y hoy día quieren inventar nuevas relaciones laborales impuestos por un modelo dominante. Creo que el sindicato tiene que enfrentar cosas muy significativas en este proceso, tenemos que revisar la correlación de fuerzas y no pasar por el alto el debate sobre un nuevo modelo.

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