El Blog de la Ruta

Un Viaje

Miércoles 01 de febrero de 2012 - Hoy comienzo este trabajo que también es un viaje. Muchos viajes... para ser justos, unos hacia fuera y otros por dentro. Algunas preguntas mientras vuelo a Buenos Aires.

Por Solange González Henott

Es probable que no sea propio de Chile, pero las cosas aquí no caminan bien desde hace un largo rato. Precisamente antesdeayer, 30 de enero del famoso 2012, el ministro de Justicia, Teodoro Rivera, decía con difusión total en los medios locales que aquellos “no eran blancas palomas”. 

Con “aquellos” me refiero a los reos comunes de la cárcel de Talagante, una comuna de la Región Metropolitana, donde la capital es Santiago de Chile. Rivera fue asesor de la dictadura militar ejercida por Augusto Pinochet al mando de un pequeño grupo de mercaderes que hasta hoy gobiernan en mi país sin grandes interrupciones.

Estamos hablando de un escenario de película en medio de un intentón de fuga de tres presos jóvenes que pretendían la “libertad” escalando una pared. Rodrigo Donoso, cumplía condena por robo con violencia en un supermercado. Fue asesinado por un gendarme y su tiro.

En las afueras, los familiares de estas palomas negras se enfrentaban a las Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile en una pequeña lucha de proporciones, los clásicos que se ven en las cadenas internacionales reprimiendo nuestras protestas. 

Con un tono de cuestionamiento de sobra sospechoso, los lectores de noticias de la TV pública local (TVN o TV Chile) insinuaban en sus entrevistas que el reo asesinado habría sido víctima de algún tipo de abuso. Eso sucede en Chile sólo cuando el tema moral es considerado superior al poder del gobierno, los parlamentarios o las empresas, bueno, o por lo menos que le da pelea. De un lado “zorrillos”, “guanacos” y “zapatillas” del otro, la desesperanza-rabia familiar.

La pregunta que me surge es: ¿Cuándo nos enojamos? ¿Hasta cuándo aguantamos?

En Chile las cosas no están bien, los bancos tratan de mandarnos todos los días. Todo se paga, y harto.

Pero no todo es tan malo. Dentro de todo lo malo.

Ayer, pensando en el cual es el motivo de enfrentarse a Carabineros y no aguantar. Mientras pasaban la misma noticia, tal cual, en diferentes medios, intentando hacer un zoom a la mirada de alguno de los reos heridos ¿Se llamará Juan? ¿Se llamará Bryan? 

Empecé a escribir esto esperando el número 141. Faltan más de 40. Un banco español me aloja y en mi cabeza, intento también descubrir el misterio más pertubador de mi último tiempo: ¿Dónde está mi termo?

Mañana comienzo este trabajo que también es un viaje, muchos viajes para ser justos, unos hacia fuera y otros por dentro.