Opinión

Violeta, no solo Arauco, Chile entero tiene pena

Jueves 30 de junio de 2011 - José Mora fue primero fuente y ahora autor de Otramérica. En esta columna analiza los pecados de la Concertación en Chile, los numera y los explica. En esta carta a Violeta Para todo queda dicho. (En Video tienen la canción que la inspira)

Por José Mora

¡Mujer GRANDE!, te contaré que nuestro paisito es de película… sí, de esas películas de nazis cuando ocupaban Francia y los franceses y francesas, aparte de organizar la resistencia, debían servir a los militares los mejores champagnes y vinos, amén de otras delicatessen, estos gustos parece que se les pegaron a los que usan sombreros con tanta cinta sin tener cabeza, como tu decías. Son igualitos, claro que los nazis nuestros son criollos, autóctonos… como quien dice: originarios y para muestra un botón de lo que tienen que pagar todos los chilenos:

En mercadopublico.cl, el portal de licitaciones de Chile Compra, el Ejército ofrece a los proveedores pagar hasta 130 millones de pesos para otorgar el "Contrato Anual de Suministro de Víveres, bebidas y otros”.

Quienes quieran ganar la licitación deberán garantizar la calidad y los plazos de entrega de productos como langosta, centolla, ostras, calamar, huevos de codorniz, variedades de quesos, lomo de wagyu y langostas, entre otros.
Los establecimientos beneficiarios del proceso son: Club Militar de Chile, Club Militar de Campo Peñalolén, Club Militar de Suboficiales del Ejército, el hotel militar 11 de Septiembre, el hotel militar Termas de Colina, el hotel militar Guayacán y el Cuartel General del Comando de Apoyo Administrativo del Ejército.
La jefatura recreacional solicitó también la provisión de frutas y verduras de primera calidad, de las que se destaca deben ser hidropónicas u orgánicas (les da igual una u otra, para que veas lo considerados que son).


 Pero, para reprimir están siempre listos; tal como te contaban en la carta aquella, donde te decían que “en tu patria no hay justicia, los hambrientos piden pan, plomo les da la milicia, sí”; te cuento que a una muchacha le han disparado una bomba lacrimógena en la cara y a unos jóvenes mapuches los asesinaron por la espalda y los cara de palo alegaron legítima defensa… ¿has visto tamaña desfachatez?. Por lo demás, siempre ha sido así, como tú sabes… La escuela Santa María de Iquique, Marusia, La Coruña, la huelga de la carne, Seguro Social, José María Caro, El Salvador, 23 de noviembre de 1967, Pampa Irigoin, por decirte las más conocidas. ¿Quién sería el descerebrado que inventó que Chile era un país de larga tradición democrática, cuando ha habido casi una masacre por año…? le importaría un pepino la gente humilde o viviría en el extranjero, tal vez.

Y que te cuento de los que debían defender a los humildes y empuñar las Rojas banderas Proletarias y la cacha de la espada, que estuvieron 20 años cultivando con esmero y sin ninguna preocupación los siguientes antivalores:

1. El nepotismo.
En veinte años, la Concertación creó una estructura estatal a la que solamente tenían acceso los miembros de determinadas familias.


2. El favoritismo hacia los familiares.
Los familiares llevan a otros familiares. Y éstos, a sus amigos, y a los familiares de los amigos. En la cima se forma una dirección unida por vínculos de parentesco y amistad.


3. Colocación de amigos u ‘operadores políticos’ en cargos del estado, a fin de robustecer la posición personal.
El favoritismo hacia los familiares se extendió a ciertos amigos personales y a los llamados ‘operadores políticos’. Por supuesto que el interés colectivo era ajeno a las prácticas políticas.

4. El empleo del poder para la obtención de ventajas personales o del grupo político.
Quienes conocen a los que mandan emplean tal influencia para la obtener favores.

5. Los negocios al amparo del estado.
Muchas de las empresas que contrataban con los servicios y dependencias del Estado pertenecían a personas ligadas a la Concertación. Con ellas no sólo se pactaban precios y condiciones especiales sino, además, comisiones, porque cada funcionario necesitaba aumentar sus ingresos. Esta práctica llegó a extremos tales que hasta en los sectores más apartados de la población nacional se hablaba del ‘CVY’, una contracción del ‘cómo voy yo’. 


6. El tráfico de influencias.

7. El estado como fuente de financiamiento para determinadas organizaciones.
El estado mismo, sus dependencias, servicios y empresas fueron fuente de financiamiento para numerosas organizaciones vinculadas a la Concertación y su dirigencia.


8. Persistencia a respaldar al familiar, amigo u ‘operador político’ responsable de un ‘error’ manifiesto. 
Cuando existe nepotismo, la defensa de todos por todos, el ocultamiento de los errores y desatinos pasa a ser la forma de vida del grupo privilegiado. 


9. Maridaje entre la empresa privada y el servicio público.
El caso más emblemático es el de Jaime Estévez Valencia, ex ministro de Obras Públicas y de Transportes y Telecomunicaciones de Ricardo Lagos, bajo cuyo desempeño participó decisivamente en el diseño para la puesta en marcha del Transantiago, incurriendo, junto a Javier Etcheberry y Germán Correa, en incalificables torpezas. Fue presidente del directorio del Banco del Estado de Chile al que cambió nombre por el de Bancoestado, gastando una enorme cantidad de dinero; allí concedió créditos a Andrónico Luksic para la compra de las acciones del Banco de Chile. Meses más tarde, al dejar la presidencia del Bancoestado, asumió como directivo en dicho banco para pasar, además, al directorio de la empresa ENDESA Chile, adquirida por capitales españoles, donde participa en el proyecto Colbún e Hidroaysén.


10. Arribismo y frivolidad.
No es extraño que la generalidad de ellos opte por vivir ‘de plaza Italia hacia arriba’. Algunos dirigentes de los partidos populares, incluso, han elegido vivir en Las Condes, los Domínicos, Lo Barnechea, Chicureo. 


11. Mesianismo.
La generalidad de la dirigencia concertacionista mostró constantemente un marcado carácter mesiánico, como si la misión de gobernar la veleidad del ‘pueblo’ les hubiese sido confiada por mandato divino. 


12. Arrogancia injustificada. 
La forma de comportarse por encima de los demás, arranca del presunto éxito del modelo económico heredado de la dictadura. 

13. Incapacidad para transformar el modelo y tendencia a administrarlo. 
Jamás la Concertación intentó transformar el modelo de sociedad heredado de la dictadura. 


14. Incapacidad para ver y corregir sus propios errores.

15. Incapacidad para resolver adecuadamente sus conflictos.
Cada uno ve lo que le interesa y jamás considera el interés colectivo.


16. Incapacidad para distinguir el interés particular del interés colectivo. 
En efecto, la satisfacción del interés particular impide ver la satisfacción del interés colectivo. 


17. Impunidad de quienes cometían actos de dudosa moralidad. 
El Consejo de Defensa del Estado pocas veces funcionó como debía; En la era concertacionista dio la impresión de ser un ente inútil, pesado y burocrático. No actuó defendiendo al Fisco y a la comunidad; Menos lo haría en materia de derechos humanos.


18. Inactividad frente a los evidentes casos de inmoralidad y abusos. 
Cuando la presidenta explica que Sebastián Dávalos Bachelet no ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores utilizando la calidad de hijo suyo y no le exige la renuncia, es porque el nepotismo y la impunidad han alcanzado alto grado y la inmoralidad y el abuso se han entronizado.


19. Escaso interés por efectuar cambios en el entramado legal heredado de la dictadura.
20. Incapacidad para crear organizaciones de reemplazo a las que existían.
Hay, no obstante, un crimen mayor que cometen quienes así proceden, es decir, quienes destruyen las organizaciones sociales existentes en aras de un bien que suponen mayor, y ese crimen no es otro que olvidar crear las organizaciones que han de reemplazar aquellas. Esto es tan cierto que la propia dictadura, luego de destruir las organizaciones sociales de la Unidad Popular, creó los sindicatos que irían a sustentar el régimen que instauraba. Así lo hizo Ibáñez al tomar las riendas del estado, en la primera mitad del siglo pasado. Y es lo que no hizo la Concertación. Convencida que sólo ella bastaba para dar sustento a un régimen que calificaba de democrático, no desarrolló ni organizó a quienes irían a darle el sustento social que requería. No fue por olvido tal inacción, sino por conveniencia. Y, tal vez, ese fue su más grande error. Porque las grandes transformaciones sociales y la permanencia en el tiempo de una estructura sólo se alcanzan cuando se cuenta con fuerte respaldo ciudadano.

Bueno Mujer GRANDE, no quiero darte lata. Como ves, Chile no solo da pena, sino que dan ganas de llorar, pero, como en Chile no llora naide, solo agradecerte eternamente por tu profecía:

Me gustan los estudiantes

Porque son la levadura

Del pan que saldrá del horno

con toda su sabrosura,

para la boca del pobre

que come con amargura

Caramba y zamba la cosa

¡Viva la literatura!