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El (pen) último regalo de Alan García

Jueves 28 de abril de 2011 - El Gobierno saliente de Perú ha abierto la puerta a los transgénicos. La sociedad civil se estáorganizando para decir no a una medida que pone en riesgo la biodiversidad y la identidad cultural peruanas. La polémica es monumental y los intereses millonarios.

Por Redacción Otramérica

Perú está enfrascado en la contienda electoral, pero no dormido. Las protestas llegan desde múltiples sectores tras la decisión del Gobierno saliente de aprobar 5 días después de la primera vuelta de las persidenciales el Decreto 003-2011-AG con el "Reglamento Sectorial sobre Seguridad de la Biotecnología en el Desarrollo de Actividades con Organismos Vivos Modificados Agropecuarios o Forestales y/o sus Productos Derivados del Sector Agricultura". Es decir, la norma que permite importar semillas transgénicas a Perú.

Mientras el ministro de Agricultura, Rafael Quevedo, insiste en que no hay ningun informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que señale efectos nocivos de los OVM (también conocidos por las siglas OMG, Organismos Modificados Genéticamente) y que el Decreto se ajusta a la ley, las organizaciones agrarias y de pequeños campesinos acusan al Gobierno de haber impulsado esta legislación sin consultas e, incluso, apuntan a que el borrador del Decreto fue redactado por asesores del sector agroindustrial.

"Un estado no puede estar por encima de la ética... lo que se ha hecho con los transgénicos es una vergüenza, una vergüenza que no solo pone en jaque los derechos de los consumidores sino que pone en riesgo la biodiversidad", se lamenta Crisólogo Cáceres, presidente de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (ASPEC).

Gastón Acurio, probablemente el rostro más conocido de la nueva gastronomía peruana fue más contundente: "Los cocineros no amamos las apariencias, la codicia. Por ello los cocineros no cocinaremos nunca con frutos transgénicos. Porque son pura apariencia. No tienen corazón".

Acurio se ha unido a una coalición de organizaciones campesinas, de agricultores, de consumidores y ecologistas que se oponen al decreto y que el dia de su presentación denunció que la nueva legislación "ha sido impuesta por gestión de funcionarios y asesores del Ministerio de Agricultura directamente interesados en el negocio de las semillas transgénicas". De hecho, algunos políticos de la oposición señalan como sospechoso el hecho de que el Decreto fuera aprobado mientras el ministro de Economía ocupaba temporalmente la cartera de Agricultura y a pesar de la oposición decidida del ministro del Ambiente, Antonio Brack.

La coalición anti transgénicos ha exigido una investigación al respecto y ha pedido al Congreso de la República que debata de inmediato unos proyectos presentados que ordenan la moratoria temporal para el ingreso de transgénicos. Los gremios también van a presentar una "acción popular" (pedido de garantías constitucionales) ante el Poder Judicial.

Pero no solo es la sociedad civil organizada la que se opone a los transgénicos. La Alcaldía de Lima, en manos de la ziquierdista Susana Villarán, ya ha declarado a la capital y a su zona de influencia como "ára libre de transgénicos" y de este modo sigue los pasos de las autoridades de Cusco, Lambayeque, Huánuco, Ayacucho y San Martín.

 

Los cultivos transgénicos / sus efectos

(Datos de Greenpeace)
Algunos datos importantes:

  • Sólo diez multinacionales controlan casi el 70% del mercado mundial de semillas lo que significa que los y las agricultoras tienen poca capacidad de elección.
    Los cultivos transgénicos no alimentan al mundo. El 99,5% de agricultores y agricultoras no los cultivan.
    La agricultura industrial usa fertilizantes sintéticos y agroquímicos que contaminan nuestros suelos y aguas, recursos necesarios para producir alimentos sanos ahora y en el futuro.
    El excesivo uso de fertilizantes de síntesis en la agricultura industrial contribuye al agravamiento del cambio climático.

 

Efectos sobre la economía y la agricultura de los países

La semilla es la base de la soberanía alimentaria. Hasta ahora la biodiversidad siempre ha sido el patrimonio de los pueblos y nunca antes ha tenido propietarios que pudieran cobrar a un campesino por utilizar la simiente extraída de sus propias cosechas. Los transgénicos no son la solución contra el hambre.

Dependencia de las multinacionales
Sólo un puñado de empresas controlan el mercado de estas semillas MG y de los productos químicos asociados. Han adquirido, y siguen haciéndolo, todos los productores de semilla locales. Han decidido ponerle precio a la vida. Las biopatentes, son el derecho de propiedad sobre plantas, animales y material genético de seres humanos. Quien ostenta el título de una biopatente, cobra derechos cada vez que se comercializa o utiliza el ser vivo patentado.

Los países que han adoptado masivamente el uso de cultivos transgénicos son claros ejemplos de una agricultura no sostenible.
En la India el coste de producir algodón transgénico duplica al ecológico. La necesidad de utilizar numerosos productos químicos vinculados al cultivo del algodón transgénico insecticida Bt incrementa los costes para el agricultor, lo que provoca considerables deudas. Cientos de miles de agricultores acaban desesperados. Según datos del Gobierno de la India, entre 1997 y 2008 se suicidaron 200.000 agricultores. Una gran parte coinciden con las regiones en que se cultiva algodón Bt.

En Argentina, la entrada masiva de la soja transgénica en 1996, cultivo del que este país es uno de los primeros productores y exportadores mundiales, exacerbó la crisis de la agricultura argentina con un alarmante incremento de la destrucción de sus bosques, el importante desplazamiento de campesinos y trabajadores rurales, un aumento del uso de herbicidas y una pérdida de alimentos para consumo local. La mitad de la población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza.
        
Víctimas de la contaminación
Los cultivos OMG pueden transferir su modificación genética a los cultivos convencionales o a los ecológicos.
En España, se han dado gran cantidad de casos de contaminación. Tras haber detectado presencia transgénica en sus cosechas, el organismo de control de la agricultura ecológica retira a agricultores y ganaderos ecológicos contaminados la certificación de ecológico. Esto supone pérdidas económicas elevadísimas a las víctimas de la contaminación (pagan las analíticas de sus cultivos y la pérdida de ganancia porque la cosecha se vende al mercado convencional y no al eco. Sin olvidar el desprestigio social que supone.

Los consumidores los rechazan y, por tanto, la industria alimentaria también. Esto hace que los agricultores que los cultiven asuman más riesgos económicos que los que cosechan cultivos aceptados.

Biodiversidad en Perú

Perú es uno de los 12 países del planeta denominados como "megadiversos". Junto a Brasil, Colombia, Ecuador, México, Zaire, Madagascar, Australia, China, India, Indonesia y Malasia acumula el 70% de la biodiversidad del planeta.

Perú cuenta con unas 25.000 especies de flora (el 10% de las conocidas) y un 30% de éstas son endémicas. En perú hay, al menos, 462 especies de mamíferos; 1.816 de aves (primero en el mundo); 395 de reptiles; 403 de anfibios; 2.000 de peces, y 3.000 de mariposas (primera en el mundo).

Hay 11 ecorregiones tan diversas como que van del desierto costero al bosque tropical, 84 de las 117 zonas de vida reconocidas en el planeta y 28 de los 32 climas existentes.

 

Desde el famoso chef Gastón Acurio hasta las organizaciones campesinas o ambientales se oponen a la irrupción en Perú de semillas transgénicas. Los críticos de los Organismos Vivos Modificados (OVM) ven la mano de la industria en el (pen) último decreto del Ejecutivo de Alan García.

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