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La falta de consulta a los pueblos indígenas amenaza su futuro

Lunes 30 de mayo de 2011 - El Foro Permanente para Cuestiones Indígenas de la ONU pone de relieve cómo la falta del reconocimiento de la consulta previa y el consentimiento multiplica el riesgo que suponen los megaproyectos -minería , carreteras, hidroeléctricas y monocultivos- para los pueblos originarios de América Latina.

Por Equipo Otramerica

El futuro de los pueblos indígenas está amenazado. Y lo está, entre otros factores, porque los Estados no reconocen su derecho a ser consultados o la necesidad de obtener su consentimiento, como establecen los estándares internacionales, cuando en sus territorios se abordan megaproyectos como infraestructuras, exploraciones petroleras, minería o grandes plantaciones de monocultivos.

Es una de las conclusiones que se extraen del Foro Permanente para Cuestiones Indígenas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que acaba de clausurarse en Nueva York, un encuentro en el que también se puso de manifiesto que esa ausencia del reconocimiento a la consulta previa multiplica las amenazas de las industrias extractivas, la mercantilización del agua, los desplazamientos forzados por los megaproyectos o conflictos armados, y la extinción de las lenguas indígenas.

El Foro, que depende del Consejo Económico y Social (Ecosoc) de la ONU, alertó de esta situación y llamó a los países a armonizar sus leyes locales con las internacionales (Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo -OIT- y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas). Ahora solo Ecuador, Bolivia, Venezuela y Nicaragua, reconocen en sus constituciones nacionales lo estipulado en la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. En el resto de los países de la región temas como el derecho a la tierra, a los territorios y a los recursos naturales y al consentimiento libre, previo e informado aún no están aceptados.

La forma en que estos megaproyectos afectan a los pueblos indígenas, ninguneados y obviados cuando se trata de ‘progreso’, fue puesta de relieve por las asociaciones presentes en el Foro. El IIRSA (Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana) y el Plan Puebla-Panamá-Colombia (interconexión electrica), dos de los grandes proyectos gubernamentales público-privados señalados como ejemplos de esa falta de diálogo y de amenaza para los pueblos originarios y sus territorios.

Saul Vicente Vazques, indígena zapoteco, alertó sobre el impacto negativo de las industrias extractivas de minerales en América Latina sobre la vida de los pueblos indígenas. Las corporaciones, denunció, ejecutan proyectos que no tienen en cuenta los intereses de los pueblos originarios radicados en las tierras en que operan, mientras esos mismos indígenas sufren “la criminalización de la protesta social”, cuando exigen ser consultados.

Durante el Foro, la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), que agrupa a 390 pueblos indígenas, acusó a los nueve países de la que es la zona de mayor biodiversidad del planeta de atentar contra el futuro de los pueblos indígenas. Aquí se concentran los proyectos extractivos más grandes de América Latina, entre ellos los de hidrocarburos, hidroeléctricas, mineras, vías e hidrovías. No se consulta y se niega toda participación en la toma de decisiones.

Durante una reunión con el Relator Especial para los Pueblos Indígenas, James Anaya, la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) y la Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos (AMAP) explicaron como los territorios de México han sido escenario de grandes proyectos que sólo han ocasionado despojos y más pobreza para estos pueblos, es el caso de las regiones de mazateca y chinateca en Oaxaca o la destrucción que han dejado las grandes minas en territorios nahuas de Jalisco y Guerrero. En los últimos 100 años, comunidades enteras han desaparecido en nombre del “progreso”, afirma el documento entregado a Anaya, en el que la organización indígena pone de ejemplo las corporaciones mineras canadienses que han obtenido cientos de concesiones para la explotación de minerales sin el consentimiento de las comunidades indígenas dueñas del territorio. En Oaxaca, Chiapas, Guerrero, y Veracruz se proyecta la construcción de nuevas represas que significaran la desaparición de comunidades enteras y en el Istmo de Tehuantepec las compañías españolas se han apoderado de más de 15.000 hectáreas de tierras para imponer un megaproyecto eólico.

La Red de Mujeres sobre Biodiversidad también advirtió que los megaproyectos, las actividades mineras y forestales, y los programas agrícolas siguen desplazando a los pueblos indígenas sin el libre consentimiento previo e informado.

Todos ellos instaron a los gobiernos y a los organismos internacionales a elaborar, en consulta y cooperación con los propios indígenas, las normas, l

Iniciativa interagencial de la ONU

Dentro del la X Sesión del Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas,  los organismos de Naciones Unidas acordaron la creación de una iniciativa interagencial para promover y proteger las garantías fundamentales deestos pueblos. Esta iniciativa pugna por el cumplimiento de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas mediante la movilización de recursos financieros y asistencia técnica.

El Secretario General de la ONU encomió la iniciativa y urgió a todos los países a apoyarla. Ban Ki-moon recordó que los pueblos indígenas han sufrido siglos de opresión y que en la actualidad continúan perdiendo sus tierras, sus lenguas y sus recursos a un ritmo alarmante.

La Alianza de la ONU para los Pueblos Indígenas (UNIPP) también buscará el fortalecimiento de las instituciones de esas comunidades y su participación en los gobiernos locales y nacionales.

Según datos de Naciones Unidas, los más de 370 millones de indígenas que viven en la actualidad en 90 países constituyen el 15% de la población más pobre del mundo y representan un tercio de las personas que sobreviven en condiciones de pobreza extrema.

Las agencias de la ONU englobadas en la UNIPP son la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Oficina de Derechos Humanos y el Fondo para la Infancia (UNICEF)

En los últimos 100 años, comunidades enteras han desaparecido en nombre del “progreso”.

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