Temas

Chile: la plusvalía empresarial de la desaparición forzada

Miércoles 11 de septiembre de 2013 - ¿Dónde están los desaparecidos de la dictadura chilena? ¿Sólo es la responsabilidad de los sanguinarios que vendieron su honor y su honra? ¿Qué hay de la responsabilidad de los grupos empresariales hiperideologizados que saquearon al País, obtuvieron las bases de sus fortunas a costa de masacres y hoy continúan en el presente gobernando? ¿Hay que olvidar?

Por Mapuexpress

De acuerdo a los informes de la Comisón de Verdad y Reconciliación (Informe Rettig) y la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (Informe Valech), la cifra de víctimas directas de violaciones de los Derechos Humanos en Chile, ascendería, al menos, a unas 35.000 personas, de los cuales unos 28.000 fueron torturados, 2.279 de ellos ejecutados y unos 1.248 continúan como Detenidos desaparecidos. Además unas 200.000 personas habrían sufrido el exilio y un número no determinado (cientos de miles) habría pasado por centros clandestinos e ilegales de detención.

Las principales cifras de estos informes arrojan que un 46% aproximado de las víctimas asesinadas no tenía afiliación política y la mayoría de los ejecutados militantes, eran integrantes del Partido Socialista, del Movimiento de Izquierda y del Partido Comunista. Los sindicatos también sufrieron parecida suerte. Estos fueron unos de los principales blancos de la oleada inicial.

A 40 años del golpe de Estado que acabó con la democracia y con el gobierno constitucional de Salvador Allende, es inconcebible el estancamiento que ha existido en estos periodos para esclarecer la verdad, principalmente con respecto a los detenidos y desaparecidos. Inconcebible que gente inescrupulosa y cobarde guarde silencio y no haga frente a realidades, que solo trajeron saqueos en el País y lucro, ´partiendo por los grupos económicos que fomentaron el golpe de estado y hasta el propio dictador y sus fortunas clandestinas.

 

¿Impunidad también a la responsabilidad de los civiles?

Agustín Edwards, dueño del Diario El Mercurio, según devela también el excelente documental “El diario de Agustín”, junto a otros sectores empresariales, hiper ideologizados, conspiraron para que Richard Nixon, la CIA y todo el aparato represivo y de inteligencia de Estados Unidos de la época intervinieran en Chile: lo hicieron y pusieron a la cabeza a Augusto Pinochet Ugarte, con todos los poderes y atribuciones.

En este contexto, no es posible desligar el golpe de Estado de los principales grupos económicos beneficiados de la dictadura militar, como tampoco la fortuna del dictador. Según el autor del libro “Pinochet, el gran comisionista”, la riqueza del dictador superó los 29 millones de dólares, pero hay voces que dicen que esta suma es muchísimo mayor: departamentos en Valparaíso, Reñaca, Iquique, Santiago, propiedades en el Molocoton, Parcelas en Quintero, autos, entre otros. ¿Fortunas propias que se ganan en una carrera militar y de servicio a la “patria”?

725 era el número de compañías en manos del Estado al momento del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. La mayor parte fue a parar a manos de grupos económicos altamente concentrados que la mayoría surgieron y se consolidaron en los primeros años de la dictadura y al menos se perdieron 2.500 millones de dólares, en cifras de la época, solamente en la transferencia a manos privadas de las 30 empresas más grandes. Estos montos, de acuerdo al porcentaje del PIB, corresponderían hoy a unos 6.000 millones de dólares, según señalaba un informe de diputados que fueron opositores a la dictadura y que recabaron información.

Varias de estas empresas recayeron en amistades cercanas e incluso parientes, como el yerno del dictador, con la empresa Soquimich que significó 261,9 millones de dólares menos que su valor real. Corfo, además, dejó de percibir 184 millones de dólares por la venta de la azucarera estatal Iansa. La generadora de electricidad Endesa representó una pérdida de 895,6 millones de dólares, otra generadora del mismo rubro, Chilgener (hoy Gener) de 171,1 millones de dólares, la distribuidora Chilectra de 96,4 millones de dólares y el Banco de Chile de 66,9 millones de dólares, dicta el informe parlamentario. Asimismo, se enajenaron 15.000 propiedades inmuebles de bienes nacionales, de los cuales 11.000 fueron a parar directamente a manos de privados. “Estamos hablando de cerca de ocho millones de hectáreas que estaban en manos del Estado, cerca de 20% se mantuvo en poder de campesinos, pero el resto fue transferido a otros privados”, explicaba el diputado Carlos Montes sobre este informe.

Por otra parte, unas 600 empresas privadas fueron cerradas durante la dictadura militar tendiente a privilegiar el monopolio sobre ciertas actividades a favor de grupos aliados o también llamados co gobernantes. Cierre de medios de comunicación, empresas de servicio, energía, entre otras. Finalmente, la imposición del modelo neoliberal impuso marcadamente una pirámide, la que post dictadura fue administrada por los gobiernos de la concertación y que arrojó, por ejemplo, que grupos o personas como “Luksic, Angelini, Matte, Paulmann y Piñera, gane lo mismo que un millón de chilenos” con fortunas acumuladas de manera absolutamente inmoral, en gran parte a costa de la depredación de industrias extractivas, energéticas o la banca.

Se ha dicho que parte de la fortuna de Pinochet se debería al tráfico de armamentos e incluso se ha tratado de vincularlo a narcotráfico, sin embargo, con la posibilidad de esto también, la relación más directa sería con grupos económicos privilegiados en el intervencionismo del fisco.

La estatal Endesa pasó a privatizarse y allí, los intereses de varios grupos económicos-políticos alineados con la dictadura pasaron a su vez a vincularse con la transnacional matriz en España. La misma, recibió el control de más del 80 % de las aguas de Chile. COPEC, el holding petrolero, conexa con empresas como Forestal Arauco y Celulosa Celco, pasó a las manos del empresario italiano Angelini. Grandes extensiones de tierras, muchas de las cuales eran de la reforma agraria de campesinos y comunidades, son traspasadas a favor de los grupos forestales, incluido los Matte con CMPC. Asimismo, con el cierre de numerosos medios de comunicación, Agustín Edwards se queda prácticamente con un monopolio, controlando la prensa escrita a través del mercurio y sus diarios conexos nacionales y regionales, convirtiéndose en el instrumento comunicacional de la dictadura y recibiendo fortunas de arcas públicas a costa del avisaje estatal. También, se puede señalar el paso de concesiones mineras a numerosas empresas extranjeras. Esto, como muestra un botón, es parte de un larguísimo etcétera de saqueos en el país.

Acciones que han dejado en el presente que grupos económicos como los Matte tengan como fortuna 10.500 millones de dólares, con más de 750.000 hectáreas con terrenos forestales; O que Angelini, con más de 1.000.000 de hectáreas de terreno para propósitos forestales tenga también una fortuna estratosférica. Paulmann, con más de 10.500 millones de dólares; O los Luksic, con sus empresas mineras o el Banco Chile con cerca de 20.000 millones. El mismo presidente, Sebastián Piñera, con 2.500 millones de dólares, todo esto, bajo una enorme desigualdad social en el País, riqueza desproporcionada y descarada, generadas bajo privilegios especiales, muchos de ellos otorgados por el Estado, con obtención de recursos de interés público y colectivo, es decir, como se dice “Para todos los chilenos y chilenas” (O mejor dicho los Pueblos), pero las empresas se la llevan sin ninguna retribución o con simples chauchas de aporte, en medio de un bloque político electoral binominal absolutamente corrompido.

Y ahora, que ya saquearon, ya lucraron ¿Dónde están los desaparecidos?

Enlaces en este artículo