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Perú: La palma aceitera que amenaza la forestación de la tierra amazónica

Domingo 22 de septiembre de 2013 - Los proyectos extractivistas mineros han provocado gran parte del descalabro ambiental del continente. Menos se habla de los proyectos de monocultivos agrarios que han generado graves deterioros en diversas partes del mundo. IDL Reporteros, presenta una iniciativa del Grupo Romero, en la Amazonia peruana, que pretende reemplazar el bosque virgen con palma africana.

Por Otramérica/ IDL Reporteros

Además del nefasto efecto de deforestación que ha causado la minería en Perú y el continente, la palma aceitera ha aportado su cuota, el cultivo que apareció promovido como alternativa de recuperación de terrenos deforestados ocupados por la coca, recientemente aparece de la mano de un proyecto del Grupo Romero, que arrasaría con 23 mil hectáreas de bosques primarios.

Así lo denunció www.idl.reporteros.pe, que señala esta semana que cuatro proyectos del Grupo Palmas –parte del Grupo Romero– generarían la debacle ambiental que se suma a las que se vienen arrastrando desde hace lustros en la Amazonia. La zona equivale a veinticuatro veces el distrito de Miraflores (en Lima).

Bajo el lema de progreso para todos y combustible limpio, el año 2000 el gobierno peruano declaró de Interés Nacional el cultivo de palma aceitera, que hasta la fecha ocupa 57.752 hectáreas de la selva peruana. 

Además de algunos proyectos cooperativos o estatales, el mayor crecimiento del cultivo de palma aceitera se generó en el corazón del Alto Huallaga, en Palmas del Espino -del Grupo Romero-, cerca de Uchiza, desde el año 1979, que logró mantenerse durante la bonanza de la cocaína y el narcotráfico, en los años '80, y con la presencia de Sendero Luminoso.

IDL señala las duras condiciones en que sobrevive Palmas de Espino durante esos años en el libro de Francisco Durand, 'Los Romero: fe, fama y fortuna', donde relata que resistieron ataques, amenazas, con costos muy altos de inversión,transportando el producto en avión, que sólo un grupo muy rico habría podido resistir. 

Pero del mismo modo, mientras el avión de Palmas del Espino aerotransportaba aceite a Lima, el avión del Banco de Crédito hacía lo mismo con las abundantes divisas que captaba su activa sucursal en Tocache. Finanzas y agroindustria, explican en IDL.

 

El cultivo de Palma se mete en la selva virgen 

Si bien es cierto que Palmas del Espino generó progreso, y una alternativa económica para el Alto Huallaga, donde se dedico a sustituir los cultivos ilícitos, y sería en esas zonas donde deberían expandirse las plantaciones de palmas aceiteras, no en comenzar a arrasar la selva virgen.

El bajo costo, el hecho de grandes extensiones de tierra que no están habitados, y el hecho de no tener que comprar las tierras, influye en que se haya extendido a estas zonas, aunque habría una protección legal para la selva virgen en el Perú, donde va aumentando la consciencia sobre el medio ambiente y la necesidad de selva donde hay una rica biodiversidad que no se da en los monocultivos.

Pero el vacío legal –que enfrenta al Ministerio del Ambiente del Ministerio de Agricultura– permite que se cuelan estos proyectos, en aras de la llamada 'Capacidad de Uso Mayor de la Tierra', y en muchos casos se si un equipo técnico determina que un bosque primario (o nativo) es apto para la agricultura, se lo puede deforestar mediante tala, quema, u otro mecanismo.

Por otro lado, y de manera contradictoria en este caso, se encuentra la ley forestal 27.308, que señala que los bosques primarios no pueden ser utilizados con fines agropecuarios u otras actividades que afecten su dosel vegetal. Pero se impone el criterio de la 'producción'.

 

El Grupo Palmas aprovecha el vacío legal

En este momento, amparado en el vacío legal antes señalado, apela a la 'Capacidad de Uso Mayor de la Tierra', que le permitiría explotar 34 mil 268 hectáreas de bosques en el Departamento de Loreto -ubicado al nororiente del Perú-. 

Los Estudios de Impacto Ambiental (EIA), que ha hecho el mismo proyecto, señalan que 20 mil 947 hectáreas corresponden a bosque primario, donde pretenden plantar 16,719 hectáreas de palma aceitera (también conocida como africana).

 

Las “razones” del Grupo Palmas

En una primera respuesta, el asesor del Grupo Palmas, Carlos Ferraro, asegura que en ninguna parte el EIA habla de “bosque primario”, y que por tanto esa amenaza no sería tal. 

Tampoco se contemplaría arrasar con zonas de “bosque de producción permanente”, complementa el jefe de comunicaciones del Gupo Palmas, Víctor Melgarejo.

Ambos representantes de la empresa fueron designados por la gerencia como sus voceros ante la negativa del gerente general, Ronald Campbell, para conceder una entrevista a IDL Reporteros.

Los voceros cambiaron su respuesta al ser interpelados con mapas en mano por parte de los reporteros.

Melgarejo afirmó que si es un bosque de producción primario no van a entrar, “y aún cuando, eventualmente, no nos hemos dado cuenta, se nos ha escapado, o hemos sido ciegos al tema, verán que no nos van a dar permiso”, sostuvo.

Pero el panorama es que al menos uno de los cuatro proyectos del Grupo Palmas ha obtenido ya un permiso parcial del ministerio de Agricultura, el de impacto ambiental. Y pese a una percepción de presiones, otros funcionarios mantienen sus observaciones a los estudios de suelos.

Aunque si se sabe que los Estudios de Impacto Ambiental, incluyendo los de suelos, son realizados por la propia empresa, mientras los expertos de Agricultura, deberían hacer inspecciones en el campo, se ven constreñidos a revisar solamente papeles porque no habría presupuesto asignado para movilizarse, denuncia IDL Reporteros.

Entonces, aparte del Grupo Palmas, ¿existen exámenes independientes del territorio afectado?

  

Miradas externas al impacto ambiental

La ONG inglesa Environmental Investigation Agency –cuyas siglas coinciden con EIA– que investiga delitos medioambientales en el mundo desde 1984, comparó los Estudios de Impacto Ambiental del Grupo Palmas con los mapas y coordenadas del Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena), del Consejo Nacional del Ambiente (Conam), del Ministerio del Ambiente (Minam), del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) e imágenes de satélite Landsat.

Luego de hacerlo, la roganización concluyó que, si se aprueban los cuatro proyectos Santa Cecilia, Maniti, Tierra Blanca y Santa Catalina, 23 mil 143 hectáreas de bosques primarios y bosques de producción permanente van a ser deforestadas para plantar palma aceitera, es decir 6 mil 424 hectáreas más de lo que el Grupo Palmas señala.

Por otro lado, el Ministerio del Ambiente envió un oficio a la presidencia del Consejo de Ministros expresando su preocupación por estos proyectos, mientras el 16 de julio pasado el ministerio de Agricultura aprobó el Estudio de Impacto Ambiental de uno de los proyectos del Grupo Palmas, el de Manití que, del mismo modo que el proyecto Santa Cecilia, pendiente de aprobación, se realizaría sobre un bosque de producción permanente.

El Grupo Palmas avanza, en el ministerio de Agricultura, enfrenta no solo oposición sino demandas judiciales de diverso orden. Actualmente hay cinco casos judicializados en contra del Grupo Palmas por la deforestación de mil 900 hectáreas de bosques. Mientras el ministerio de Agricultura aprueba, los demandantes son otros entes del Estado, como la procuraduría de delitos ambientales del ministerio del Ambiente, y la Fiscalía especializada en materia ambiental de San Martín.

El avance de la palma aceitera se realiza a costa de una deforestación grave que amenaza convertirse en masiva, peligro que se acentúa porque no sería solo el Grupo Palmas, del Grupo Romero, el que busca ampliar su frontera agrícola a costa de la Amazonía, sino que también han entrado grupos extranjeros con objetivos de plantación y, por consecuencia, de deforestación.

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